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La bronca, temporada 2: el chantaje como espejo social

La bronca, segunda temporada, me hizo recordar a The White Lotus, miniserie de HBO Max que propone una historia de familias que vienen a exorcizar sus problemas en un hotel de lujo.

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La segunda temporada de La bronca (Beef), estrenada en Netflix, parece seguir el mismo patrón. En este caso, hay varias historias entrecruzadas unidas por el chantaje.

Por un lado, tenemos una pareja de esposos, otra de jóvenes enamorados y una de multimillonarios. Los tres se conocen, saben que existen, pero se conocerán más cuando empiecen a extorsionarse.

Si en The White Lotus los personajes aprovechan el descanso en un hotel de lujo para dejar aflorar sus emociones negativas hasta explotar, en esta temporada de La bronca la coacción obliga a los personajes a explorar sus almas y dejar que afloren sus demonios.

Del mismo modo, ambas series se burlan de los problemas de los ricos, de sus gestos e incoherencias, y ponen en vitrina sus contradicciones e hipocresías.

Solo que en La bronca los multimillonarios parecen distantes, intocables y violentos, dispuestos a resolver los problemas con dinero: la imagen común observada en la mayoría de series.

Una competencia por el orden social

Mientras que, a la mitad, aparecen aquellos dispuestos a complacerlos para mantener una posición social y, al final de la pirámide, figura una pareja de jóvenes enamorados, maltratados, pero dispuestos a dejar atrás los escrúpulos para ascender en esta jerarquía.

La herramienta para escalar en este orden social es el chantaje. No importa cómo ni dónde; lo importante es sacar ventaja y alcanzar un puesto lo más arriba posible en esta pirámide.

Pero, hacia el final, hay una resolución de los conflictos más efectista que dramática. Quizás divertida y hasta sarcástica, pero no hay un choque emocional, sino una alianza débil dispuesta a enfrentar al más poderoso, donde pierde la pareja que hace las cosas correctas y gana aquella que toma una decisión más práctica.

Actuaciones impecables en La Bronca

No obstante, el pilar más importante de la segunda temporada de La bronca está en las actuaciones. El trabajo de Oscar Isaac, Carey Mulligan, Charles Melton y Cailee Spaeny es impecable.

La pareja conformada por Isaac y Mulligan proyecta conflicto y caos. El personaje de Oscar Isaac puede ser cínico y arribista; por momentos, adulador como estrategia para mantener su puesto, en tanto que el rol de Mulligan puede ser exigente, hipócrita y mordaz para evitar perder el terreno ganado.

Mientras que Cailee Spaeny interpreta a una joven con una imagen engañosa. Aparenta fragilidad cuando, detrás de esa supuesta delicadeza, hay una mujer obsesiva, chantajista y práctica. Por su parte, Melton otorga a su personaje una inteligencia escondida detrás de una careta de inocencia.

La temporada 2 de La bronca no es tan explosiva como la primera, pero tiene en sus interpretaciones la fortaleza para disfrutar de esta nueva historia.

Un poeta: la comedia colombiana que no perdona nada a nadie

Disponible en HBO Max

Un poeta, película colombiana, funciona como una comedia que se burla de los ideales de un escritor.

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Óscar Restrepo quiere vivir de la poesía —y quién no— pero eso es imposible. Se reconoce con mucho ego como uno de los mejores poetas de su generación y, mientras en actos públicos transmite serenidad y dominio en el oficio, en la intimidad, cuando nadie lo observa, es un desastre: no funciona como padre, hijo ni hermano.

La hija como última oportunidad de normalidad

En ese sentido, encuentra en su hija —a quien ve cuando se acuerda— una oportunidad de aterrizar y seguir un camino como el de todos los seres normales de este planeta. El problema es que encuentra la poesía en la persona y el sitio menos esperados.

Una vez más, el ideal gana el pulso y se deja llevar por ese cariño que tiene hacia las letras. Pero la vida advierte, de todas las maneras posibles, que su existencia será un infierno si apuesta por ese camino.

Una historia que no perdona a nadie

Entonces, cuando continúa su apuesta por la poesía, se involucra en situaciones delicadas y hasta absurdas que le sirven a la película para burlarse de los poetas y su ánimo de figurar, los pobres y su cínico pragmatismo, los psicólogos y su supuesta ayuda y las feministas y sus gestos absurdos.

Pero Óscar no da su brazo a torcer y sigue terco en sus ideales, ¿para qué? Para que al final Un poeta le ofrezca un desenlace triste, aunque con bastante material para construir un buen poema.

La fórmula que se rompe a la mitad

Generalmente, este tipo de historias proponen un protagonista fracasado que encuentra a un talento más joven a quien ayuda a enderezar su vida e, indirectamente, impacta en la propia, hasta que los dos alcanzan la gloria. Pero este no es el caso. Un poeta persigue esta fórmula hasta la mitad del filme, donde uno de los personajes secundarios advierte que «algo malo puede pasar» —y sucede.

No hay tregua con el protagonista. La historia demuestra una y otra vez que no sirve de nada seguir leal a los ideales, pero este poeta muere en su ley. Hasta el final permanece firme en sus principios. Aunque el desenlace en Un poeta podría considerarse tragicómico, hay material suficiente para un reencuentro con su hija e iniciar una nueva obra.

Los pobres sin romanticismo en Un poeta

Otro punto interesante de Un poeta es que no idealiza a los pobres. No les asigna cualidades de superación o humildad, sino que los proyecta como seres interesados, sin escrúpulos y prácticos. Este es el mayor reto del protagonista: dejarse llevar por ese cinismo o seguir en sus trece y creer en sus romanticismos.

Actuación y conclusión: un poema triste y divertido

La película me resultó divertida, interesante y atractiva. La interpretación de Ubeimar Ríos como el poeta Óscar Restrepo es buena. Pasa de ser un personaje intransigente, desagradable y encasillado en sus ideas, a uno más abierto a nuevas experiencias. Su físico ayuda mucho para proyectar a un egocéntrico frágil en el momento en que la vida exige decisiones más firmes.

Todo funciona bien en Un poeta y, si la idea fue tejer un poema, pues les salió una triste y divertida obra de la vida real.

Michael: ¿Por qué no funciona esta película del rey del pop?

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Michael me aburrió.

La película filmada para recordar el legado del Rey del Pop, Michael Jackson, se construyó más con la intencionalidad de limpiar la imagen del cantante, deteriorada por denuncias de abusos contra menores en la década de los 90, que en profundizar en su legado musical.

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Hay otros biopics musicales donde, por lo menos, se explora el origen de las canciones más populares de los personajes, pero este no es el caso. Solo vemos a un Michael escribiendo canciones y dirigiendo coreografías, pero no hay historias.

La película no ha querido abordar la exigencia creativa que el mismo Michael Jackson reconoció en su autobiografía.

En cambio, aquí se observa la intencionalidad de construir un símbolo al proyectar un personaje preocupado por las problemáticas de la sociedad. Mira una nota policial en el televisor y, acto seguido, aparece una toma donde prepara una canción (caso Beat It).

Esta idea del símbolo se complementa cuando aparece Michael visitando y conversando con pacientes, mientras a la distancia lo observa su agente de seguridad.

Michael: Un personaje sin matices y plano

Por eso es que este personaje no tiene matices. Es bueno y solo sonríe. No se enoja, no tiene un placer culposo, ni un pecado ni un error. Todo es perfecto. Michael prácticamente es un santo. Hasta Jesús, en la miniserie Jesús de Nazareth, se enojaba cuando vio a los comerciantes en el templo de Jerusalén. Michael, en cambio, no: para él todo es lindo y bello.

Incluso sus extravagancias —como adquirir monos, jirafas o serpientes para su zoológico personal— se tocan como una anécdota más, no como una situación para levantar la ceja.

La relación padre-hijo no profundizada

Pero el momento menos trabajado es la relación padre-hijo. La película plantea un arco dramático en el que el protagonista debe luchar contra su padre, ubicado como el máximo villano del filme. El único, por cierto; el resto son lindas personas aliadas del protagonista.

Pero lo curioso es que, en todo momento, el personaje central rehúye el conflicto y evita enfrentar a su progenitor. Siempre envía a alguien para que choque con el papá. Hasta le envían un fax para evitar los efectos de su ira.

Cuando esperábamos el choque final —el momento en que Jackson debería cortar el cordón paternal—, este vuelve a rehuir, se apoya en los fanáticos de su concierto y simplemente le da la espalda a su padre. De esta manera, el protagonista se mantiene plano, sin ningún tipo de evolución.

¿Una buena interpretación?

Salvo el número musical final, donde se adapta un concierto en Londres con la canción Bad, el resto no funciona. Las decisiones creativas tomadas alrededor de esta película, producida por la familia Jackson y protagonizada por uno de los sobrinos del cantante, hacen que Michael sea una película anodina e irrelevante.

Algunos destacan el trabajo del actor Jaafar Jackson como el protagonista del filme, pero ¿qué país no ha tenido un imitador del Rey del Pop que no lo haya hecho bien? Su performance es bueno, pero no extraordinario. Además, el planteamiento de la película no le permite desarrollarse dramáticamente, ya que, según esta propuesta, lo único que tenía que hacer era sonreír y bailar bien.

Defensa cerrada del artista

Por otro lado, la película funciona como una defensa cerrada del artista. Hay una escena en la que una madre y su hijo —un niño— se acercan a pedir un autógrafo: esa secuencia me pareció provocadora, teniendo en cuenta el pasado del artista. No creo que haya sido un descuido, sino algo intencional, ya que, en defensa del artista, se decía que se llevaba bien con los niños.

Así como esta escena, hay otras relacionadas. Por ejemplo, en una se explica que tiene vitíligo y en otra responde: «soy orgullosamente negro». Estas dos tomas ayudan a defender al personaje de las críticas a un supuesto rechazo de su color de piel.

Bohemian Rhapsody estuvo mejor que Michael

Michael logró que Bohemian Rhapsody —la historia de Freddie Mercury, de 2018— se perciba mejor. Anuncian una segunda parte que probablemente aborde la etapa más polémica de la vida de Jackson, pero, viendo esta propuesta, lo más probable es que la secuela pase de la propaganda al panfleto.

Entiendo que los fans aprueben esta película, pero sería mentir decir que Michael, por lo menos, es regular. Su intención está clara: cambiarle de color a su historia y hacerla más blanca para las actuales generaciones. 

La posesión de la momia: ¿Da miedo esta película?

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La posesión de la momia se suma a la lista de películas de terror sobre momias construidas para asustar a los espectadores. Sin embargo, esta propuesta tiene puntos interesantes en su ejecución.

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En los primeros 30 minutos observamos dos familias. Una vigila y vive atemorizada por una momia escondida en su sótano, y otra disfruta felizmente de días calurosos en Egipto.

Cuando el camino de ambas familias se cruza, empieza la desgracia. Uno de los integrantes del clan encargado de la momia secuestra a la hija de la otra familia y activa una serie de eventos desafortunados.

Desde este punto, la película no profundiza en las dinámicas familiares, sino en la historia y leyenda detrás de la momia. Poco a poco va hilando este relato hasta revelar todos sus secretos hacia el final.

En ese trayecto narrativo se construye tensión a partir del sonido, imágenes rápidas y pistas —hasta los dientes juegan un papel interesante— vinculadas a la relación entre dos personajes: padre e hija. Todo va acompañado de violencia gore y humor negro, características propias del género.

Hay momentos en que la película genera miedo y la narración involucra al espectador, pero el sonido intenso y el horror gráfico terminan sacándolo de la historia. El gore baja la tensión.

La posesión de la momia sin dramas

Como la prioridad de La posesión de la momia está en construir bien el relato, deja de lado el drama y las emociones. Por eso los personajes no se desarrollan con profundidad y se exploran solo para darle sentido al desenlace.

El epílogo cobra sentido cuando se retrocede y aborda el vínculo entre el padre y la hija, pero este parece un pie de página en una película enfocada más en la leyenda que en las personas.

No obstante, La posesión de la momia cumple su objetivo dentro del género de terror: entretener con miedo. Sigue la fórmula, la ejecuta bien e incluso innova con secuencias visuales atractivas.

Esta momia aterroriza como lo hizo sus antecesoras en Hollywood y probablemente la veamos en más películas en los próximos años.

The Pitt, temporada 2 y la salud mental de los médicos

Disponible en HBO Max

The Pitt, segunda temporada, llega más enfocada en la salud mental de los médicos y enfermeras de este hospital norteamericano.

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Continúa el mismo formato de contar historias cada hora que dura un turno médico, pero con un Dr. Robby emocionalmente agotado, lo que se observa en su rostro y en la relación con sus colegas de turno.

El día de trabajo inicia como el último día de trabajo del Dr. Robby, quien dejará este hospital para tomarse unos meses de vacaciones. Lo que supondría una válida salida a tanto estrés esconde las verdaderas intenciones del médico.

¿Qué insinúa esta temporada?

Aquí The Pitt insinúa, en los 15 episodios de esta temporada, decisiones ya tomadas por el Dr. Robby. Estas se van conociendo sutilmente a través de su amiga enfermera, Dana, quien intuye una fatalidad.

Dana está igual de apática que Robby; solo que ella parece lidiar mejor con este agotamiento emocional. No obstante, esta condición la conduce a detectar el estado de ánimo de su amigo.

ALERTA DE SPOILER. Pero poco a poco la coraza construida por Robby cede cuando sus amigos empiezan a erosionarla para conocer su estado de ánimo. De esta manera, uno de sus mejores amigos, en el último episodio, logra penetrar en ella y calmar con mucho tino el alma dolida de Robby.

Esta escena se complementa bien con el momento en que Robby está a solas con una bebé abandonada y, a través de ella, deja fluir sus emociones. Ese momento es un bálsamo para el personaje y termina mejor que el primer episodio. La conexión de ambas almas heridas es genuina.

Todo el personal médico está agotado

Por otro lado, no es el único médico cansado en esta temporada. El resto de internos, residentes y enfermeras van igual. Entre enfrentar presiones familiares y regresos de compañeros complicados, tienen también que lidiar con una medicina complicada y retadora.

Los casos pueden fortalecer autoestimas y también destruirlas, a tal punto de hacer llorar al más soberbio de los internos. También puede ser frustrante —los médicos no son dioses para salvar vidas— y burocrática —hay mucho paciente esperando turno, como en un hospital tercermundista—.

Lecciones de medicina en The Pitt

A diferencia de la primera temporada, no hay un caso extraordinario como el tiroteo en un concierto que puso a prueba el talento y la rapidez de los médicos de urgencias.

Como en la anterior temporada continúan los tecnicismos médicos y las clases de medicina gratuita a los espectadores, utilizando a los internos para explicar los casos médicos. De esta manera se digiere mejor la experiencia con la serie.

Críticas a la vida natural

También hay tiempo para criticar a esos pacientes que aseguran llevar una vida saludable, como el caso de la paciente internada por consumir cúrcuma en exceso, pero que llegan a un extremo en sus rutinas y terminan en una sala de urgencias.

Este cuestionamiento se complementa con el internamiento de una embarazada con preeclampsia. Al optar por un parto natural, evitó los controles médicos que habrían advertido esta condición, la cual puso en peligro su vida y la de su bebé.

Lo mismo ocurre con el caso del adolescente con sarampión, no vacunado por sus padres debido a su rechazo a las vacunas. Ambos episodios no hacen más que criticar frontalmente estas tendencias e indignar a los espectadores.

La segunda temporada de The Pitt está emocional y dramática, coloca en vitrina el cansancio de los médicos y deja que la medicina funcione como un actor de reparto —quizás como el antagónico— que reta constantemente a este personal médico de urgencias.

El Drama: ¿comedia o un verdadero drama? [Prime Video]

El Drama, con Robert Pattinson y Zendaya, propone una comedia provocadora que termina siendo una historia más seria.

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La película inicia con Charlie y Emma tratando de escribir su discurso de boda en base a anécdotas de su relación.

Sin embargo, el matrimonio se complica cuando Emma confiesa que estuvo a punto de disparar a sus compañeros de colegio con la escopeta de su padre.

Esta conducta coloca a Emma como una psicópata a ojos de su novio y también de sus amigos. Pero en Charlie genera un conflicto interno sobre si es prudente o no casarse con ella.

Sobre esta idea se va desarrollando la película, mostrando a un Charlie cada vez más indeciso y a una Emma confundida.

La pregunta sobre el hubiera

Entonces, la película juega con la idea del «hubiera». No ocurrió esa tragedia, pero sí hubo intención; sobre esta premisa giran las reacciones de los personajes.

Pero El Drama no intenta moralizar al público acerca del uso indiscriminado de armas o los tiroteos en los colegios —un tema sensible y delicado en la sociedad norteamericana—, sino que apela a su título para proyectar personajes que hacen un drama por un asunto que nunca sucedió. Es como si nos dijera: «están sobrerreaccionando».

La historia no quiere castigar a la protagonista, sino ponerla en aprietos, al borde de un ataque de nervios, y dejar un halo de duda sobre la formalización de su boda.

Mientras tanto, en Charlie predomina un espíritu de moralidad que lo somete a un estado de estrés, haciéndole cuestionar si debe o no asumir una posición frente a este problema.

El punto es que El Drama apela a un tema sensible para generar enredos y, quizá, escenas cómicas, pero a veces la película se comporta como un thriller o relato de tensión.

El drama: Tiene escenas interesantes

No obstante, tiene buenos momentos. Primero, cuando Emma hace esa confesión. Antes de esa revelación, sus amigos siguen el mismo juego y hacen confesiones que, francamente, están a la altura de los pecados de Emma.

Otro buen momento es cuando el padre de Emma da un discurso y habla de las armas y su escopeta. Esa secuencia se quiebra con un golpe similar a un disparo que hace saltar a todos de sus asientos.

Drama funciona más como una cinta reflexiva y de diálogos que como una comedia romántica. Aunque no queda claro si reflexiona sobre no tomarse las cosas de manera personal o si intenta proponer otra idea. Tiene un humor negro que no juega ni con el sarcasmo ni con la ironía. A veces, El Drama también se toma demasiado en serio a sí misma.

¿Funciona como comedia? No creo; ¿como drama? quizás.

Como agua para chocolate: una miniserie con sabor a telenovela

Como agua para chocolate, la miniserie disponible en HBO Max, es una adaptación del libro del mismo nombre, desarrollada en dos temporadas. La última se estrenó este año.

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Tita y Pedro cocinan una historia de amor aparentemente imposible a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX.

Este relato, cargado de simbolismos, tiene a los platos mexicanos como los principales exponentes de los sentimientos de Tita. Cada potaje refleja el estado de ánimo de la protagonista, compartido con sus comensales, quienes quedan hechizados por sus emociones.

De esta manera, en esta historia de amor, la comida funciona como un elemento narrativo clave para profundizar en los sentimientos de Tita. A diferencia de otras propuestas en el cine y la televisión, la comida no busca generar hambre en la audiencia, sino transmitir sensaciones sobre el ánimo de uno de los personajes.

Las mujeres no tienen libertades

A ello hay que sumar que la historia sirve para poner en debate, una vez más, la poca libertad de las mujeres para escoger a sus parejas.

Tita ama, pero su compromiso con sus deberes la frena para vivir su amor libremente. Hay circunstancias que juegan en su contra, pero también sus decisiones la alejan de la felicidad plena. Entonces surge una lucha interna que, desafortunadamente, no sabrá resolver. Al final, deja que el deber se imponga.

En cambio, en sus hermanas se representan dos escenarios posibles: amar libremente o no hacerlo. En Gertrudis, por ejemplo, hay rebeldía y no tiene problemas en amar sin restricciones, aunque eso signifique el destierro de su familia y de la sociedad en la que vive.

Mientras que la otra hermana, Rosaura, sigue a pie juntillas las tradiciones y termina sin alma y sin capacidad de despertar emociones en otros.

Más parece una telenovela

Este punto de vista resulta interesante, pero a veces, mientras se desarrolla la historia, el romance y sus confusiones diluyen una discusión más profunda, para centrarse en una narrativa más cercana a lo telenovelesco, caracterizada por giros que enredan el amor y prolongan el desenlace entre los jóvenes enamorados.

No obstante, el final subraya que, si bien hay una reconciliación de estos corazones, esta será breve, ya que el destino no permite una relación prolongada y eterna.

Otro problema de Como agua para chocolate es que algunos conflictos se resuelven con demasiada facilidad, dejando vacíos narrativos.

¿Una buena adaptación?

Como agua para chocolate sigue la tendencia de adaptar novelas latinoamericanas importantes sin trasladar completamente su simbolismo poético. Tal como ocurrió con Cien años de soledad de Netflix, las representaciones se muestran de forma literal, como un recurso para evitar riesgos y posibles críticas de quienes leyeron la obra original.

Sin embargo, Como agua para chocolate se disfruta si el espectador se deja llevar por sus romances intensos y melodramáticos, propios de las producciones latinoamericanas. En ese sentido, entretiene, pero probablemente se olvide una vez terminado su visionado.

Políticas familiares da una mirada al fujimorismo

Disponible en Cineaparte

Políticas familiares, documental peruano de Martín Rebaza Ponce de León, aborda la dinámica de un partido político desde el interior de una familia.

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El padre de Martín Rebaza postula al Gobierno Regional de Ucayali por Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori. Entonces, Rebaza, radicado en Alemania y confeso antifujimorista, se suma a esta aventura a pedido de su madre.

Desde que pisa su casa en Ucayali, registra el día a día de este proyecto político familiar. Además, esto le sirve para conocer las motivaciones de sus padres y su interés por este partido político.

En ese sentido, este registro permite comprobar que esta familia está unida para que el jefe del hogar alcance este cargo en Ucayali. No existe una ideología política clara, sino el interés de que uno de los suyos cumpla su objetivo.

Por eso organizan mítines, caravanas, pegan propaganda política y coordinan diversas actividades dentro de la campaña. Todo responde más a un ánimo familiar que a un plan con estrategias previamente definidas.

Cómo funciona el fujimorismo

Pero otro aporte importante de Políticas familiares es que, a partir de este trabajo, notamos cómo funciona la dinámica fujimorista. Si alguien se preguntó por qué el fujimorismo aún tiene vigencia en el Perú, este documental aporta varias respuestas.

Una de ellas, y la más evidente, es que su padre está vinculado a este partido político por la figura del padre de Keiko, Alberto Fujimori, presidente del Perú durante la década de 1990. Él trabajó para este partido y, de esta manera, tuvo una participación activa dentro de ese régimen.

Pero no solo él: también hay otros parientes que le guardan afecto por las obras realizadas en Ucayali. En ese sentido, este documental demuestra que todavía existe un cariño vigente hacia el exmandatario.

¿Hay una villana en Políticas Familiares?

El director se muestra receptivo al conocer el lado político de su familia. No hay influencia, reproche ni debate en torno a la figura de Fujimori. Solo se limita a registrar los hechos. Sin embargo, existe mucha sutileza al identificar a su hija, Keiko, como la antagonista de esta película.

Porque, si bien existe respeto hacia Fujimori, con su hija quedan varios tragos amargos. Ellos se sienten distantes de ella y, hacia el final de la película, expresan de manera explícita su decepción.

Este documental resulta valioso porque ayuda al director a enfrentar sus prejuicios y a conocer mejor a su familia. A nivel personal, como él mismo reconoció en un conversatorio en Arequipa, esta película le sirvió para acercarse más a ellos.

Pero Políticas familiares también es importante porque ayuda a comprender la influencia de un partido polarizante en el país y el funcionamiento de su militancia.

Mario Bros Galaxy: La fórmula sigue funcionando

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Cuando miraba Mario Bros Galaxy, la película, me preguntaba en qué contribuía este filme al cine. ¿Qué impacto tiene una cinta —entretenida, sí, no lo podemos negar—, pero a la vez inocente, excesivamente simple y anodina?

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Seguramente importa a las cadenas de cine, ya que la película agotó las funciones disponibles. En solo un fin de semana, esta cinta animada alcanzó aproximadamente 372 millones de dólares en todo el mundo, una cifra similar a la de Mario Bros de 2023. A este ritmo, probablemente termine con una recaudación superior a los mil millones de dólares.

Entonces, en cifras, Mario Bros es de vital importancia para las cadenas de cine.

Este tipo de películas funciona como un salvavidas, por ejemplo, ante el avance del streaming, que ofrece entretenimiento a domicilio.

Mario Bros Galaxy no incomoda a nadie

Pero estas cintas salvarán al cine como negocio, más no como arte.

Mario Bros Galaxy no propone nada salvo entretenimiento digerible, como una cápsula recubierta consumida para sanar el aburrimiento sin hacer daño.

El arte plantea perspectivas, desafía, cuestiona, incomoda, transforma y, a veces, ayuda a curar. Pero Mario Bros Galaxy no encaja en estas cualidades, ni creo que tampoco le interese calzar en esta fórmula. Lo suyo es ofrecer risa fácil en una hora y media.

¿Pero por qué funciona?

Porque no es difícil entender que Mario Bros Galaxy narra una historia de revancha. Someter al antagonista tiene un precio y, en ese sentido, el protagonista tiene el reto de afrontar la venganza.

Suena oscura, pero esta premisa se desarrolla de la manera más simple y con mucho color en la película.

Un ejemplo de su simpleza

Mario y Luigi asumen este desafío frente a Bowser y a su hijo, Bowser Jr., su vengador, y en el momento de la pelea final hay emoción. Sin embargo, la resolución de los villanos es tan absurda y tonta, que uno se pregunta para qué convocaron a los protagonistas. Su presencia no fue necesaria para resolver esta trama.

Incluso se juega con la posibilidad de un arrepentimiento del mayor enemigo de Mario, pero queda en nada cuando aparece en escena su heredero.

El resto solo es color, humor, nostalgia, cameos, etc.

A la audiencia le gustó ¿importa?

Por ahora funciona. La audiencia aplaudió esta película. Mientras la crítica destrozó la secuela de Mario Bros, el espectador le dio un pulgar arriba.

Pero la regla general subraya que, si no hay innovación, la fórmula se agota. En consecuencia, si la tercera película —porque es probable que haya una nueva entrega de Mario Bros— ofrece lo mismo, entonces se notará un cansancio y un desgaste de la franquicia, como sucedió con Avatar.

Aunque en Hollywood no importa si una historia aburre; igual aparecerán otras en el camino porque entretendrán al público masivo.

Love story y una historia de amor mediática

Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, estrenada en Disney+, aborda uno de los romances más mediáticos de la década de los 90, una época en la que los medios perseguían relaciones socialmente disparejas con ayuda de los paparazzi.

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Las revistas y los programas de espectáculos de esos años vivían de esas historias de amor idílicas para un público creyente en las fantasías de los cuentos de hadas.

La serie apunta a conocer la intimidad de John y Carolyn desde su primer encuentro hasta su matrimonio, y a mostrar la delgada línea por la que transitaba su relación entre la fama y el acoso de los medios.

La historia del hijo de un reconocido presidente de los Estados Unidos y una trabajadora de Calvin Klein se plantea como una convencional serie romántica, aunque permite conocer sus voces frente al efecto mediático de su romance. La idea es comprender las reacciones de la pareja y buscar ponernos en sus zapatos.

Luego, hacia el final, hay un reproche hacia los medios por el tratamiento que se le otorga, principalmente, a Carolyn durante la cobertura del accidente de helicóptero que ambos sufrieron. En este punto se utiliza a los familiares de ambos para brindar este punto de vista.

Recuerdos reactivados

Love Story se disfruta también porque reactiva varios recuerdos de quienes fuimos jóvenes en esa década. Por ejemplo, hay canciones que parecían olvidadas, pero que esta serie vuelve a poner en vigencia, así como una moda que en estos días parece cobrar interés entre los jóvenes.

Pero esta serie de Disney+ gusta también porque es una historia de amor con lo justo y necesario: química, conflicto y un juramento de amor eterno. Aunque no hay una gran profundidad dramática, Love Story entretiene bien.

Las interpretaciones en Love Story

Profundizar hubiera requerido contar con intérpretes apropiados, pero, en el caso del actor Paul Anthony Kelly, quien interpreta a John F. Kennedy Jr., se notan sus limitaciones interpretativas.

Por ejemplo, hay una escena en la que muere su madre, Jacqueline Kennedy, un momento importante y doloroso para el personaje. Sin embargo, apenas llora y, para ayudarlo, lo llevan al exterior, en un día lluvioso, para que la naturaleza transmita su tristeza. Hay una mejoría en el penúltimo capítulo, dedicado a las discusiones de pareja; sin embargo, no es suficiente para fortalecer su papel.

No obstante, tiene la sonrisa y la «fachada» apropiadas para distraer a los espectadores de sus debilidades.

Las mujeres ponen la cara

No podemos decir lo mismo de su contraparte en Love Story, la actriz Sarah Pidgeon, quien interpreta a Carolyn y demuestra su experiencia interpretativa. Da a su personaje osadía y confusión al inicio, para luego rematar con una fragilidad propia de la nueva etapa de su vida, en la que la fama parece arrasarla.

A ella hay que sumar el trabajo de Grace Summer, hija de Meryl Streep, como Caroline Kennedy; Naomi Watts, en el papel de Jackie Kennedy; y Jessica Harper, como Ethel Kennedy, quienes terminan por darle un toque dramático apropiado a la serie.

Love Story promete amor y drama, la fórmula perfecta para aquellos eternamente enamorados de ideales difícilmente encontrados en nuestra realidad.