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México 86: Crítica a la película de Diego Luna

El próximo Mundial de fútbol trajo al streaming varias películas sobre este deporte. Una de ellas, México 86, con el actor Diego Luna como protagonista, ya se estrenó en Netflix.

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La película, de hora y media, describe las movidas hechas detrás de cámaras para conseguir, por segunda vez, la organización del mundial de fútbol. Así, en la primera mitad de la cinta se van detallando acciones nada santas para conseguir los votos, y en la segunda, las presiones para lograr una buena participación de la selección mexicana en la copa mundial.

No es una película seria sobre corruptos, sino que funciona más como una comedia. Por ejemplo, Martin Scorsese no se pone serio en sus historias de mafiosos, sino que ironiza y proyecta con picardía las fechorías cometidas por sus personajes para concretar sus ambiciones. O el caso de la serie Menem, donde se burla de los personajes corruptos que buscan un espacio en el gobierno.

México 86 parece ir por el mismo camino, pero se queda a la mitad. La corrupción denunciada se cuenta con diversión; el punto es que Martin Scorsese, así como la serie Menem, proyectan a sus personajes en su real dimensión y los oscurecen hacia el final para que el espectador confirme su verdadera naturaleza: la del poderoso capaz de todo para alcanzar sus objetivos. En México 86 se olvidaron de ese detalle y dejaron que la historia se vaya por el puro entretenimiento del espectador.

Por eso es que esta historia se hace más sencilla con el paso de los minutos y se convierte en una anécdota de hora y media que no analiza ni profundiza en las intenciones de sus personajes. México 86 apunta a contar una historia de la manera más simple y divertida posible, sin entrar en críticas o debates que podrían motivar un impacto más allá del streaming.

Pero para ir calentando la llegada del mundial, podría funcionar como un show modesto y olvidable.

Euphoria: crítica al final de la serie HBO

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Euphoria, de HBO, prefirió terminar su historia luego de tres temporadas entre la violencia y lo absurdo. Sacó a sus personajes de la preparatoria —escenario que cobijó historias de adicciones e identidad— para colocarlos en el mundo real y observar su desempeño.

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No es que la historia otorgue esperanza a sus protagonistas; al contrario, los hunde más para burlarse de ellos, llevándose la peor parte Nate, interpretado por Jacob Elordi. Si en las temporadas anteriores las chicas iban por el mal camino, la temporada final ratifica esta premisa. Las muchachas buscan sobrevivir o alcanzar el éxito por atajos; sin embargo, ir por estos senderos tiene consecuencias.

Además, la temporada final se convirtió en una experiencia religiosa donde Rue, interpretada por Zendaya, es la única en busca de redención. El resto aspira a ganar en el mundo áspero de Euphoria bajo sus propios métodos. Entonces, si las dos temporadas anteriores plantearon la historia típica de los adolescentes en problemas durante la preparatoria, la final transitó entre una historia de narcos y sexo que combina violencia y pragmatismo.

En ese sentido, un grupo de chicas ve en el sexo un camino directo al éxito; es decir, emplear sus cuerpos para mantener o aspirar a una vida de lujos. Mientras, otra, Rue, busca arañar una oportunidad en la industria de las drogas. En el camino de Rue se propone una historia de redención desde la perspectiva religiosa. Ella lee la Biblia y empieza a replantearse cosas en la cabeza que le dan otro ángulo sobre cómo vivir su vida. Ya no se ve seducida por las drogas y la prostitución, sino que las cuestiona y, aunque este espacio ofrece solo oscuridad, busca unas manos esperanzadoras.

En cambio, Cassie (Sydney Sweeney) y Maddy (Alexa Demie) no tienen ningún problema en explorar la industria del sexo para disfrutar de las mieles del dinero. En este camino no hay escrúpulos ni cuestionamientos, sino una apertura total a todo lo que venga para concretar el objetivo. Entonces, Euphoria aprovecha la figura de Cassie para llevarla incluso a situaciones absurdas, convirtiéndola en un personaje frívolo, tonto y por momentos desagradable.

De todos los personajes de Euphoria, Nate se lleva la peor parte. No hay piedad con él. Hay un ensañamiento violento y su final resulta francamente desagradable, incluso injusto.

Las conexiones en Euphoria

Si bien la narrativa tiene sus problemas, hay elementos que funcionan: las conexiones. Hay cualidades de los personajes y elementos de utilería que jugarán un papel clave en la historia. Por ejemplo: las prácticas de tiro del proxeneta, los cerdos, la Coca-Cola, las serpientes, etc. Así como la propuesta visual de utilizar los espejos y las puertas para apreciar la composición de las imágenes resulta interesante. Del mismo modo, hay referencias a películas, como la muerte de una de las narcotraficantes, semejante a una escena de La profecía (1976).

En general, Euphoria no traiciona su estilo e intenta mantenerlo lejos de la preparatoria; pero si bien las primeras temporadas buscaban reflexionar sobre las motivaciones de los personajes, en esta deja que muchos caminen por episodios absurdos, risibles y hasta injustos. No termina en alto, pero su final regular demuestra que las buenas series no necesariamente finalizan bien, y de ahí surge la pregunta de si vale la pena prolongarlas cuando no hay garantías de un óptimo epílogo.

Backrooms ofrece una historia compleja y efectiva

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Backrooms ofrece un terror psicológico complejo y arriesgado, basado en la serie web disponible en YouTube e inspirada en el creepypasta (historias compartidas en foros, blogs o YouTube) del mismo nombre.

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El dueño de una mueblería se sumerge en un espacio sobrenatural que aparece en el sótano de su negocio. De la mano de este personaje se va construyendo el misterio sobre esta extraña historia; con él, el espectador va uniendo las pistas de este espacio secreto.

La cámara se mantiene estable para observar los pasadizos vacíos iluminados con un amarillo cálido, caracterizados, además, por la presencia de puertas, sillas y sillones amontonados, así como por espacios triangulares e inclinados con profundas pendientes. Entonces, a priori, tenemos un diseño con una geometría sorprendente y desafiante para el personaje.

Luego, la cámara se mueve a un ritmo frenético para describir el miedo y la tensión del protagonista, para después proyectar imágenes tipo VHS a fin de profundizar más en este lugar semejante a un laberinto que, poco a poco, irá mostrando a sus habitantes.

¿Una métafora de nuestras complejidades mentales?

Backrooms pudo haberse enfocado únicamente en una historia de complejidades y extrañezas, pero aporta una profundidad en sus personajes que convierte este laberinto físico en una metáfora sobre nuestras complejidades mentales.

Este dueño de la tienda tiene un problema puntual: el alcoholismo derivado de la ruptura de su matrimonio y la posterior expulsión de su casa. Por ello, la sede de su negocio no solo es su centro de trabajo, sino también su vivienda eventual.

Para superar este mal momento, cuenta con el apoyo de una terapeuta quien también tiene sus propios problemas. Gracias a sus recuerdos, notamos que fue desalojada de su casa junto a su madre, a quien parece haberle afectado profundamente este evento; como recuerdo de ese episodio, guarda la huella de la mano de su mamá plasmada en una placa de cemento.

En ese sentido, cuando ambos se adentran en este laberinto, afloran dichos recuerdos. Queda claro que él no quiere superarlos, mientras que ella se arriesga y rompe con su pasado en una escena clave donde enfrenta a una imitación de su paciente.

Esta podría ser una interpretación válida de la película o no, ya que este tipo de producciones genera muchas teorías en los espectadores. Hay pistas y pocas explicaciones; deja las respuestas en manos de la audiencia y esto hace que la experiencia sea interactiva. De esta manera, mantiene atento al cinéfilo.

Aquí no hay violencia ni horror convencional, sino sorpresa y muchas preguntas anidando en nuestras cabezas gracias a la buena construcción de una atmósfera de misterio, muy similar a esos mitos urbanos populares que generan interrogantes y múltiples respuestas.

Backrooms: Un diseño que desafía a los personajes

Pero esta fascinante historia va acompañada de un buen diseño de producción que desafía los espacios físicos para transmitir miedo e incertidumbre a través de estas estructuras nada convencionales.

A ello hay que sumar las buenas interpretaciones de los protagonistas a cargo de los actores Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, quienes ofrecen intensidad en sus actuaciones. Reinsve transmite mucho con su rostro, su mirada y su cabello desaliñado, mientras que la mirada de Ejiofor refleja resignación, complementada por la fuerza de su voz.

Backrooms no propone una complejidad densa en su narrativa, sino una dificultad que no excluye al espectador, sino que lo involucra en la experiencia. No lo subestima; al contrario, suelta pistas para que saque sus propias conclusiones.

Mandalorian y Grogu: ¿Hacia dónde va Star Wars?

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The Mandalorian y Grogu provoca más una reflexión que una crítica sobre la película. Analizar sus intenciones sería estéril, ya que esta propuesta solo busca entretener y ganar dinero.

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La pregunta es hacia dónde se dirige la franquicia de Star Wars. Probablemente este sea el universo cinematográfico más longevo de Hollywood, exprimido hasta la saciedad para hacer números en la taquilla. Star Wars: El despertar de la fuerza (2015), un remake de Una nueva esperanza, funcionó para captar a las nuevas generaciones y, de esta manera, reconectar la franquicia con un nuevo público. Desde el 2015 se estrenó una película por año hasta el 2019; luego, se enfocaron en series como Andor, The Mandalorian y Obi-Wan Kenobi.

Dada la buena recepción de The Mandalorian en streaming, se lanzó una película este año con la esperanza de preparar el camino para futuros proyectos. Si The Mandalorian y Grogu marca la pauta de este nuevo reinicio de la franquicia en las salas, entonces podemos intuir que esta busca mantenerse viva con los mismos recursos de entretenimiento ofrecidos hasta el momento.

La cinta ofrece solo una historia ligera de aventuras y amistad desarrollada para entretener al público. De esta manera, la propuesta se asemeja más a Han Solo o a la serie Obi-Wan Kenobi que a un planteamiento más audaz como Andor. Esta apuesta aprovecha el éxito en la televisión para capitalizarlo en el cine. Aunque la taquilla no ha sido demoledora, los números son aceptables e indican que las películas sobre Star Wars continúan vigentes.

¿Qué se viene en Star Wars?

Además, calienta el camino para la película que llegará el próximo año, Star Wars: Starfighter, con el carismático Ryan Gosling como protagonista. Por la elección del actor y del director Shawn Levy —más vinculado a comedias como la trilogía de Una noche en el museo, Deadpool & Wolverine o Free Guy—, el filme apuntaría a un estilo más ligero y de entretenimiento, en la línea de The Mandalorian.

Entonces, podríamos intuir que Star Wars continuará con la misma receta ganadora para mantener vivo el interés de los fanáticos. Esperar propuestas arriesgadas es perder el tiempo; lo más efectivo es ir al cine pensando en pasarla bien, en lugar de buscar la excelencia o el riesgo.

The Mandalorian y Grogu entretiene, por momentos enternece y en otros divierte, pero solo funciona como un relleno más dentro de la larga lista de cintas de Star Wars.

Rebuilding: crítica a la película de Josh O’Connor en Netflix

En Rebuilding, Dusty tendrá que rehacer su vida luego de que un incendio forestal arrasara con su rancho en los Estados Unidos. Aparentemente apático y resignado a las circunstancias, busca opciones, aunque no precisamente para salir adelante, sino para sobrevivir. Tiene una hija pequeña, pero no es un papá modelo ni la principal fuente de su sustento; es, más bien, un pie de página en la vida de la niña.

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Por si fuera poco, el entorno no ayuda mucho, ya que la única opción presentada hasta el momento es convivir en un campamento de casas rodantes. Otra salida a su desgracia es irse lejos, dejar su rancho y a su hija para ahorrar y quizás regresar; es decir, trabajar fuera para invertir en sus tierras.

Sin embargo, aparecen momentos que lo obligan a redefinir sus objetivos. Quedarse sin rancho lo empuja a vincularse más con su hija, y escuchar a una antigua amiga de su mamá, así como conocer mejor a sus compañeros de campamento, lo ayudan a tener otra perspectiva.

Rebuilding, película disponible en Netflix, se narra con mucha serenidad, sin mayores aspavientos ni dramatismos. Dusty, en la piel del actor Josh O’Connor, proyecta apatía y calma, y por momentos deja que la vida fluya para ver qué alternativas se presentan en el camino. La actuación va a tono con una historia que privilegia las conversaciones reflexivas sobre los reproches o los excesos; es como si se buscara que el protagonista una las piezas, encuentre sus propias lecciones de vida y halle soluciones a sus problemas. Solo hay un segundo en el que se le permite al personaje llorar, para luego reconstruirse y encontrar una resolución final.

Podría decirse que Rebuilding es una película sencilla, pero el calificativo adecuado sería «serena», un recordatorio para que quizás nos detengamos un momento, respiremos y tomemos la decisión más adecuada para salir adelante cuando las papas queman.

The Boys, temporada final: ¿Qué balance dejó esta serie?

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The Boys, temporada final, tuvo en el gobierno de Donald Trump una fuente de inspiración.

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Esta temporada final parece dedicada a los excesos y excentricidades del régimen trumpista. Homelander, el superhéroe máximo de esta liga de salvadores mundiales, asume este papel con convicción.

Este ya no quiere ser el líder de la nación más poderosa del planeta, sino un dios, el fundador de una religión exclusivamente norteamericana. Parece que los creadores de The Boys tomaron apuntes de la imagen generada con Inteligencia Artificial (IA) por Donald Trump, donde aparecía como un Jesús sanando enfermos, para construir la temporada final de la serie.

También hay una breve secuencia donde aparece un multimillonario con 15 hijos, inversiones en viajes espaciales e interés en aumentar la fertilidad entre personas blancas. Este personaje es una alusión directa a Elon Musk, hasta hace unos meses aliado incondicional de Trump.

The Boys: una sátira de superhéroes

De esta manera, The Boys funciona como una sátira. Dosifica la violencia y la creatividad sexual características de sus primeras temporadas para enviar un mensaje directo a la audiencia.

La serie juega con la posibilidad de un jefe de gobierno que se cree un dios para perpetuarse en el poder y gobernar sin límites. No obstante, en sus ocho episodios no profundiza en complejidades psicológicas ni se apoya en susurros detrás de bambalinas, como lo haría una serie más política. Prefiere satirizar, reimaginar y dejar que el villano máximo tome el trono mediante la violencia más que por inteligencia.

Mientras este loco se asume como un ser omnipresente, el resto —los antihéroes— busca su aniquilación por el bien de la humanidad. Aunque en condiciones desfavorables, estos personajes intentan encontrar formas de deshacerse del enemigo público. Esa recompensa llega en el capítulo final, con una humillación definitiva que cierra la serie con un epílogo positivo.

The Boys terminó y vale la pena hacer un balance sobre su impacto en la audiencia.

La serie, estrenada en Prime Video, llegó cuando el género de superhéroes estaba en su apogeo gracias al estreno de Avengers: Endgame, fenómeno mundial que puso fin a una década de fantasías heroicas.

Por qué es importante The Boys

Entonces, The Boys apareció como una opción diferente: más política, satírica, violenta y sexualmente explícita. Leyó el clima político norteamericano y, en función de esa dinámica, exageró sus elementos para burlarse de ellos. La serie nunca se toma demasiado en serio, pero incluso en esos momentos parecía anticipar un Estados Unidos caótico.

Su valor radica en arriesgar dentro de un género acostumbrado a complacer a sus fanáticos con historias fáciles, peleas coreografiadas y efectos visuales extravagantes.

No solo tuvo el acierto de hablar de política, sino también de proyectar la violencia de personajes que ejercen un poder sin límites, no necesariamente utilizado para defender a la humanidad.

Por eso, a lo largo de sus cinco temporadas, construyó un nicho fiel que acompañó la serie hasta el final. The Boys culmina retornando a su esencia para tomar el pulso de una coyuntura inédita en la que, hasta ahora, sigue siendo la primera potencia del planeta.

Industria: una serie desafiante y fascinante

Industria de HBO Max no es una serie fácil.

Si por un lado tenemos a The Pitt, una serie médica que utiliza tecnicismos en sus diálogos, Industria aplica la misma fórmula para sumergirse en un mundo empresarial desafiante, rápido y corrupto.

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Esta serie de cuatro temporadas empieza con las experiencias de jóvenes pasantes en el banco de inversión Pierpoint. Cada uno llega con ambiciones a un ambiente tóxico donde prima ganar dinero. Es como si ingresaran a un entrenamiento militar, pero, en este caso, para enfrentar una guerra económica.

De alguna manera, Industria marca el tono de su historia cuando uno de estos pasantes, abrumado por la presión, muere en la oficina. A partir de este episodio se va describiendo una industria calculadora e hipócrita.

Pero en Industria importan más las historias de Harper, ambiciosa, competitiva y aparentemente sin moral, y Yasmin, quien posee una personalidad engañosa, frágil en lo laboral y dominante en la intimidad. Las personalidades de ambas jóvenes irán evolucionando a lo largo de estas cuatro temporadas, ofreciendo varias capas, hasta ir encajando en estos tiempos de cambios.

Industria y sus personajes complejos

Industria no solo es compleja por su verborrea económica, sino también por sus personajes. Estos ofrecen más sombras que luces, pero, dentro de sus defectos, incluso hay más oscuridad. Este elemento hace más rica la propuesta de esta serie, ya que son seres cínicos, sin interés en dictar cátedras de moral, sino en ir al ritmo de la industria, pero bajo sus propias reglas.

A partir de la tercera temporada, la serie disponible en HBO Max cede en sus tecnicismos y prioriza el drama, la moralidad y la ironía sobre un sistema competitivo, pero sin ética y permeable a las ideologías de los tiempos.

Es importante subrayar este último punto porque, si bien las dos primeras temporadas están influenciadas por la cultura woke, las últimas abordan el ascenso de la ultraderecha en Europa.

En la cuarta temporada, narrada al ritmo de un thriller de espionaje y con una omnipresente música, hay una mezcla explosiva de empresarios y políticos con la pretensión de cambiar el mundo de manera vertical.

Peligrosos multimillonarios

El cine y la televisión han venido representando a los multimillonarios como seres excéntricos y caricaturescos, pero en Industria los muestran como personajes peligrosos, ambiciosos, corruptos, inmorales y sin límites. Su crítica hacia esta élite es frontal y no pretende redimirlos, sino encararlos en su real dimensión.

En ese sentido, principalmente, la historia se torna más extrema y cruel. Justamente en este tramo de la serie las personalidades de Harper y Yasmin empiezan a moldearse. Una parece desubicarse en los nuevos tiempos, mientras que la otra parece sentirse como pez en el agua.

Además, para darnos una idea de la complejidad de estos personajes, también se aborda su nada convencional vida sexual, imbuida en perversiones para someter al otro a sus deseos. El riesgo asumido por los actores en esas escenas es importante, ya que se nota que están entregados a sus personajes.

Vuelvo a repetir: no es una serie fácil, pero, si le prestas atención, puedes vivir una experiencia agradable y hasta aleccionadora sobre un sector del mundo que parece vivir escondido, aunque con una influencia decisiva en la historia mundial.

Obsesion y el terror como propuesta seria

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Obsesión demuestra que el género del cine de terror siempre busca innovar y entregar una propuesta diferente al espectador; el problema surge cuando comienzan las secuelas y se aplican las recetas de Hollywood, malogrando, en la mayoría de los casos, los productos.

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En este caso, Obsesión ofrece el efecto perverso y literal de la frase: “Cuidado con lo que deseas”. Bear, un joven vendedor de instrumentos musicales, desea que su compañera de trabajo, Nikki, sea su enamorada. Entonces, ante su tenaz timidez, recurre a un juguete —una especie de tronco— para pedir que la muchacha solo viva para él. El efecto es inmediato y Nikki empieza a interesarse en Bear hasta iniciar una relación.

Bear está cumpliendo su sueño, pero la película advierte lo contrario: podría ser su pesadilla. ¿Cómo lo hace? Pues oscureciendo la imagen de Nikki. En ese sentido, en varias escenas de diálogo, mientras el personaje de Bear aparece iluminado, ella figura oscura, incluso con una lámpara encendida. De esta manera, el filme anticipa problemas ante la audiencia cuando escuchamos diálogos aparentemente inofensivos.

La supuesta relación de los jóvenes desencadena eventos sucesivos de obsesión, violencia, drama y perversidad, que no hacen más que empeorar el sueño del joven enamoradizo. Él solo quería tener un amor tranquilo, pero el universo le ofreció solo el empaque: la chica, pero vacía y llena de maldad e ira.

Obsesión: Masculinidad frágil y apego emocional

Obsesión ofrece una historia innovadora y retorcida sobre los deseos, pero también parte de la inseguridad masculina. Su cobardía lo lleva a utilizar métodos incorrectos con resultados nefastos. A veces, el guion también ofrece en sus diálogos ejemplos de apego emocional tóxico, ya que hay escenas en las que uno se pregunta si el muchacho no repara en el problema que tiene al frente.

Asimismo, la película tiene un lenguaje visual interesante. No solo hay tomas donde Nikki aparece oscura, sino también contraplanos en los que se deja a los personajes solos frente a la cámara para intuir su locura —por el lado de ella— y el desconcierto, e incluso el miedo, por el lado de él.

Además, la película incluye todos los recursos vistos en las cintas de terror, pero hay, principalmente, una secuencia —la conversación en el auto— que está bien ejecutada, a tal punto que hace saltar a toda la audiencia por el susto que genera ese momento.

Al final, una historia que ofrece sucesos donde todo va empeorando no apunta a un epílogo feliz, sino todo lo contrario. El epílogo ofrece una solución para contener el mal, aunque esto signifique el sacrificio de uno de sus personajes. Si la película empezó como una comedia romántica, termina como una cinta de terror pura y dura.

En conclusión, Obsesión ofrece una buena propuesta para quienes disfrutan de este género sin descuidar la historia ni los aspectos visuales. Dado su éxito —invirtió un millón de dólares y ganó 24 millones de dólares en una semana—, lo más probable es que vuelva a aterrorizar pronto.

La casa de los espíritus: crítica a la miniserie de Prime Video

La casa de los espíritus, miniserie de Prime Video y adaptación de la novela de Isabel Allende, sigue el mismo estilo de Cien años de soledad de Netflix.

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Podríamos concluir que ambas tienen la misma estética de imagen limpia para una pantalla 4K, que mantiene ambientes claros incluso en escenas nocturnas. Cuando la historia se sumerge en el caos y el terror, la fotografía ofrece la misma claridad y no se apoya en matices para expresar las emociones de los intérpretes.

También adapta la novela de Allende de manera literal, sin profundizar en la psicología de los personajes, tan ambiguos y contradictorios en las páginas de la autora chilena. Por ejemplo, el retrato del personaje de Esteban Trueba en el texto resulta controversial, ya que, si bien es un devoto de su familia —principalmente de su nieta—, su conducta con el resto del mundo corresponde a la de un déspota.

Esta cualidad está ausente en el relato audiovisual por primar una narración de los hechos más que el abordaje de la complejidad de esta y otras figuras de la historia.

La bendita voz en off de La casa de los espíritus

Asimismo, La casa de los espíritus y Cien años de soledad comparten el uso de una voz en off, un elemento también presente en la adaptación de la serie Como agua para chocolate, de HBO Max. ¿Por qué no dejar que las interpretaciones y los diálogos hagan lo suyo? Es como si se hiciera una radionovela en vez de una miniserie.

Por eso, La casa de los espíritus no ofrece riesgo ni una propuesta original, sino que transita entre la corrección en la adaptación y en las imágenes para evitar conflictos con el espectador.

No obstante, el acierto está en que la adaptación abarca casi toda la novela de Isabel Allende, aunque deja algunos personajes y episodios fuera de la pantalla chica. La novela ofrece una rica historia de familia y poder, presente en los ocho episodios de La casa de los espíritus de Prime Video.

Esto está ausente, por ejemplo, en la adaptación de 1993, una película protagonizada por Meryl Streep, Jeremy Irons, Winona Ryder y Antonio Banderas, que aún puede verse en YouTube. Esta película solo toma una parte de la novela, mientras que la miniserie lo hace mejor.

La parte más política

En ese sentido, la miniserie no deja atrás el componente político del libro, que ofrece otro punto de vista sobre la caída del gobierno de Salvador Allende y la instauración de la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Desde esta perspectiva, este episodio histórico funciona como un trasfondo que afecta a una familia que, en teoría, no debería verse perjudicada por este tipo de regímenes. Sin embargo, el autoritarismo no cree en condiciones socioeconómicas, sino que van al ritmo de la misma canción.

Entonces, la miniserie dedica dos capítulos a este momento y, sin caer en efectismos o en la manoseada voz en off, deja que los acontecimientos fluyan y eleven la historia hacia el final.

En conclusión La casa de los espíritus no quería generar controversias, entonces apostó por una vía más segura para evitar sobrerreacciones en la audiencia.

Las ovejas detectives: Crítica a la película de Hugh Jackman [Prime Video]

Las ovejas detectives demuestran que estos animales no son dóciles, sino inteligentes.

Esta película, protagonizada por Hugh Jackman, parece más una oportunidad para romper con los prejuicios que impiden ver desde otra perspectiva al resto.

[ACTUALIZACIÓN. Esta película está disponible en Prime Video]

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Si bien está claro que la comedia busca otorgar otra mirada de las ovejas, también podemos deducir que el mensaje apunta a animar al espectador a superar falsas creencias para conocer aquello diferente y distante de nosotros, más por dudas que por certezas.

Pero el filme va más allá y plantea también prejuicios dentro del mismo rebaño. Es decir, las víctimas también tienen sesgos hacia determinadas razas y, debido a ello, es que se hacen juicios de valor que llevan a conclusiones equivocadas.

Una comedia con olor a Disney

Esta es la idea central de Las ovejas detectives. Una comedia familiar, inofensiva y correcta para todo el público. Un estilo similar al formato Disney.

Lo interesante de este planteamiento es que se pone a prueba la inteligencia de las ovejas en un complicado crimen.

Los animales encuentran las pistas, ayudan a la policía y llegan a la resolución del caso con un giro aparentemente inesperado, pero forzado. No hay indicios en la película que apunten al culpable, pero, en el momento de la revelación, llueven hechos simplemente para sustentar esa decisión.

El plan detectivesco no es el motor de la película, sino la excusa para sobresalir las bondades del rebaño.

A ello hay que añadir que los efectos empleados para animar las ovejas van en la misma línea de los observados, por ejemplo, en El Rey León. En ese sentido, nada extraordinario.

No sé si la película logró animarnos a enfrentar nuestros miedos y dejar de juzgar al resto por estereotipos, pero lo más probable es que el público tome el mensaje de manera literal y vea a las ovejas de otra manera.