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Love story y una historia de amor mediática

Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, estrenada en Disney+, aborda uno de los romances más mediáticos de la década de los 90, una época en la que los medios perseguían relaciones socialmente disparejas con ayuda de los paparazzi.

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Las revistas y los programas de espectáculos de esos años vivían de esas historias de amor idílicas para un público creyente en las fantasías de los cuentos de hadas.

La serie apunta a conocer la intimidad de John y Carolyn desde su primer encuentro hasta su matrimonio, y a mostrar la delgada línea por la que transitaba su relación entre la fama y el acoso de los medios.

La historia del hijo de un reconocido presidente de los Estados Unidos y una trabajadora de Calvin Klein se plantea como una convencional serie romántica, aunque permite conocer sus voces frente al efecto mediático de su romance. La idea es comprender las reacciones de la pareja y buscar ponernos en sus zapatos.

Luego, hacia el final, hay un reproche hacia los medios por el tratamiento que se le otorga, principalmente, a Carolyn durante la cobertura del accidente de helicóptero que ambos sufrieron. En este punto se utiliza a los familiares de ambos para brindar este punto de vista.

Recuerdos reactivados

Love Story se disfruta también porque reactiva varios recuerdos de quienes fuimos jóvenes en esa década. Por ejemplo, hay canciones que parecían olvidadas, pero que esta serie vuelve a poner en vigencia, así como una moda que en estos días parece cobrar interés entre los jóvenes.

Pero esta serie de Disney+ gusta también porque es una historia de amor con lo justo y necesario: química, conflicto y un juramento de amor eterno. Aunque no hay una gran profundidad dramática, Love Story entretiene bien.

Las interpretaciones en Love Story

Profundizar hubiera requerido contar con intérpretes apropiados, pero, en el caso del actor Paul Anthony Kelly, quien interpreta a John F. Kennedy Jr., se notan sus limitaciones interpretativas.

Por ejemplo, hay una escena en la que muere su madre, Jacqueline Kennedy, un momento importante y doloroso para el personaje. Sin embargo, apenas llora y, para ayudarlo, lo llevan al exterior, en un día lluvioso, para que la naturaleza transmita su tristeza. Hay una mejoría en el penúltimo capítulo, dedicado a las discusiones de pareja; sin embargo, no es suficiente para fortalecer su papel.

No obstante, tiene la sonrisa y la «fachada» apropiadas para distraer a los espectadores de sus debilidades.

Las mujeres ponen la cara

No podemos decir lo mismo de su contraparte en Love Story, la actriz Sarah Pidgeon, quien interpreta a Carolyn y demuestra su experiencia interpretativa. Da a su personaje osadía y confusión al inicio, para luego rematar con una fragilidad propia de la nueva etapa de su vida, en la que la fama parece arrasarla.

A ella hay que sumar el trabajo de Grace Summer, hija de Meryl Streep, como Caroline Kennedy; Naomi Watts, en el papel de Jackie Kennedy; y Jessica Harper, como Ethel Kennedy, quienes terminan por darle un toque dramático apropiado a la serie.

Love Story promete amor y drama, la fórmula perfecta para aquellos eternamente enamorados de ideales difícilmente encontrados en nuestra realidad.

La oficina, versión México: ¿Por qué se hizo viral esta comedia?

“La oficina” tiene una versión inglesa, una norteamericana y ahora una mexicana. Con pocas expectativas, esta serie se estrenó por Prime Video y ha impactado positivamente en el mercado latino.

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La comedia, grabada en formato documental, sigue el día a día de los trabajadores de una oficina en una fábrica familiar de jabones en México. Pero hay una idea central: la empresa atraviesa un proceso de certificación para luego venderla.

Alrededor de esta propuesta se tejen otros relatos con bromas políticamente incorrectas, mucho sarcasmo, diálogos irreverentes y enredos divertidos. Prueba de esta incorrección está en la broma del queso de Gerónimo en el taller de acoso laboral.

De esta manera, esta serie de ocho episodios sigue el sendero de las producciones británicas y norteamericanas. Por ejemplo, “The Office”, con Steve Carell, es completamente incorrecta y no teme serlo frente a su audiencia. Obviamente, esta comedia llegó en otros tiempos, pero ahora que está disponible en streaming mantiene la misma aceptación.

La oficina no decepciona

La versión mexicana de “La oficina” va por el mismo camino, en un mercado que no está acostumbrado a este tipo de propuestas.

No obstante, al reírse de la realidad mexicana y ser franca con ciertas problemáticas propias (la elección fraudulenta) o movimientos sociales, como en el taller de acoso laboral, capta muy bien la atención del público. Además al hablar de un negocio familiar se cuestiona un poco el nepotismo, las relaciones de padres e hijos y esposos.

No es que “La oficina” supere a las comedias internacionales, sino que va a la par. Además, la primera temporada de “The Office” no engancha tanto como la segunda. Cuesta un poco seguirle el ritmo, hasta que en la siguiente etapa de la serie se despabila y libera a sus personajes para que protagonicen escenas incómodas, pero divertidas.

También funciona que rostros desconocidos protagonicen “La oficina” en México y permitan que el público vea más a los personajes que a los actores. Gracias a ello, las interpretaciones no se perciben exageradas, sino sarcásticas e irónicas.

La fórmula funcionó: varios clips de esta comedia se viralizaron principalmente en TikTok con comentarios positivos de las audiencias.

Es positivo que las producciones latinas ofrezcan otras perspectivas y cuenten historias inspiradas en iniciativas de otros países, pero bajo la lupa de nuestra realidad. Eso amplía la industria, expone talento y crea un mercado que se interese más por consumir producciones latinas por encima de las extranjeras.

La historia de Jesús en el cine

No son pocas las películas hechas sobre la historia de Jesús. Su vida y su influencia están presentes en muchos filmes de Hollywood. Pero ¿cómo es que el cine representó a este personaje?

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La historia de Jesús estuvo presente desde los inicios del cine. Se dice que la primera película fue el cortometraje francés La vie et la passion de Jésus-Christ, de la compañía Lumière, estrenado a fines del siglo XIX y hoy disponible en YouTube.

Luego, en 1927, llegaría Rey de reyes, de Cecil B. DeMille (director de Los diez mandamientos, con Charlton Heston), una producción en blanco y negro que juega bien con los contrastes y la composición de imágenes, lo que invita a ver la película como si apreciáramos una pintura en un museo.

Un personaje solemne

La adaptación sigue los relatos bíblicos y, en las tarjetas de títulos o intertítulos (la cinta es muda), aparecen versículos de la Biblia. Del mismo modo, el vía crucis sirve para mostrar a un Jesús milagroso en el camino a la crucifixión.

Los filmes sobre la historia de Jesús representan esta figura con cierta solemnidad y lo proyectan como un sabio vestido con túnicas largas y claras, con diálogos aleccionadores sacados de la Biblia.

Por ejemplo, en Ben-Hur la solemnidad hacia Jesús es mayor. Su divinidad está presente al observarlo de espaldas y sin diálogo. En esta cinta, Jesús es Dios y, como tal, está representado. Está omnipresente y aparece en los momentos más cruciales del protagonista. Solo aparece para salvarlo.

Fiel a la Biblia

Cuando vemos a Jesús en la pantalla grande, las características son similares: cabello largo, barba abundante, rostro alargado y ojos claros. Incluso hay algunos que trascendieron la película y se convirtieron en imágenes para los altares domésticos, como el caso del protagonista de la miniserie Jesús de Nazareth.

Los guiones no se salen de los relatos bíblicos. Siguen las líneas de los versículos para adaptar su infancia, bautismo, adultez y muerte.

Incluso en el momento de la pasión, el sacrificio del protagonista no es humillante, sino el apropiado para proyectar dolor y rabia hacia la audiencia. Aquí hay un mensaje: el protagonista carga los pecados de todos y, por ello, hay un precio.

Por ejemplo, en Jesús de Nazareth sentimos el dolor que siente el personaje al recibir los martillazos para que ingresen los clavos a sus manos y pies, sin necesidad de que la secuencia sea explícita.

Historias de Jesús polémicas

Sin embargo, La pasión de Cristo, de Mel Gibson, se sale de este molde y adapta este dolor de manera evidente. Hay un interés en esta película por graficar la pasión de Jesús de manera violenta. Hay escenas que ni siquiera se pueden ver sin cerrar los ojos. En este caso, hay un trato vejatorio hacia el personaje.

La última tentación de Cristo busca polemizar y discutir sobre otros puntos que giran en torno al impacto de esta figura.

Otra película que también va por otro camino es La última tentación de Cristo. La propuesta de Martin Scorsese presentó a un Jesús más humano y menos divino: temeroso y más escéptico. Su naturaleza humana aflora más que la divina y se juega, hacia el final, con la posibilidad de que haya rechazado sacrificarse por la humanidad. De esta manera, se construye una línea narrativa orientada hacia ese objetivo.

Físicamente, este Jesús es otro. Es menos atractivo. Su presencia parece normal. Esta imagen calza en la textura de la cinta, que es más áspera. Esta historia de Jesús se desenvuelve entre terrenos áridos, sin color y con una tonalidad más opaca.

Tanto La pasión de Cristo como La última tentación de Cristo generaron polémicas y ardorosas discusiones.

Por otro lado, Silencio, de Martin Scorsese, y Quo Vadis, de Mervyn LeRoy, si bien no tocan la historia de Jesús, plantean bien el significado del cristianismo en nuestras vidas.

La historia de Jesús en el cine ayudó a que este personaje continúe vigente. Hay más propuestas correctas que buscan enaltecer esta figura y otras que buscan polemizar. Pero el cine no ha hecho más que apuntalar esta fe e inmortalizar al Rey de reyes.

Proyecto Fin del Mundo y una amistad espacial [Prime Video]

Proyecto Fin del Mundo no apunta a contarnos una aventura por el espacio, sino una amistad con seres de otros planetas.

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Basada en el libro del mismo nombre, escrito por Andy Weir, la película, protagonizada por Ryan Gosling, tiene al investigador Ryland convocado para evitar la extinción del Sol y, en consecuencia, una catástrofe en la Tierra.

Entonces se planea una misión espacial con Ryland a la cabeza. El objetivo: salvar a la Tierra. Sin embargo, Proyecto Fin del Mundo gira y apuesta por la amistad. En ese sentido, aparece un personaje de otro planeta que entabla una relación con Ryland.

Un universo amistoso

Si en otras películas de Hollywood estos seres generaban miedo y repugnancia, en esta se observa complicidad y disposición a colaborar, ya que ambos comparten la misma misión.

Precisamente en ese camino por encontrar la solución más idónea para sus planetas es que el vínculo se refuerza. Cada desafío superado suma puntos a su relación, hasta convertirse en amigos entrañables.

Esta relación funciona más para Ryland, quien no tiene una buena imagen de sí mismo. Se asume cobarde y menos listo; sin embargo, este alienígena lo ayudará a comprender que está equivocado. No es la misión, sino él, quien le dará ese empujón que necesita para transformarse en un científico más valiente y confiado.

El sello de Andy Weir

Entonces, Proyecto Fin del Mundo, al adaptar una obra de Andy Weir —quien escribió El marciano, que se convirtió en Misión Rescate de Ridley Scott con Matt Damon—, sigue la misma premisa: ver al universo como un espacio retador, pero amigable.

Esa película de 2015, disponible en Disney+, salía del molde de las propuestas hollywoodenses de terror y violencia para proponer una historia más optimista sobre las aventuras espaciales. Ahí está la diferencia con el resto de filmes hechos sobre el espacio, porque el recurso de la amistad para transformar al protagonista es bastante conocido en esta industria. Aunque ejecuta bien este elemento.

Proyecto Fin del Mundo va hacia lo mismo, sin caer en complejidades o reflexiones profundas como Interstellar —aunque hay algunas referencias hacia esta película (la música, el sonido)—, ni tampoco en dramatismos exagerados y baratos.

Qué mejora en Proyecto Fin del Mundo

Pero hay dos aspectos, a mi juicio, que mejoran Proyecto Fin del Mundo. Primero, la propuesta visual. Las imágenes en el espacio son impresionantes, dignas de apreciarse en una sala de cine. Hay una variedad de colores que te hacen admirar la belleza del espacio.

Segundo, la interpretación de Ryan Gosling, quien combina su habitual humor y sarcasmo con una carga emocional interesante en momentos clave que proyectan el cariño de su personaje hacia su amigo.

Todo ello suma para que Proyecto Fin del Mundo sea una experiencia entretenida, con sustancia y alma, que nos invita a mirar hacia el cielo con optimismo y sin miedo a lo que podemos encontrar en planetas amigos.

La novia: ¿Mala o una propuesta arriesgada? [HBO Max]

La novia de Frankenstein pudo ser el nombre de esta película, pero el título se quedó solo en La novia para darle al personaje central poder sobre sus decisiones.

[ACTUALIZACIÓN: Disponible en HBO Max]

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Esta película, dirigida por Maggie Gyllenhaal y protagonizada por la reciente ganadora del Oscar, Jessie Buckley, tiene un punto de vista feminista.

La aparición de este personaje nace del deseo masculino de Frankenstein de tener una pareja que le brinde compañía y satisfaga sus deseos carnales. Entonces, su aliada, una científica, le concede este pedido.

En ese sentido, La novia no aparece en esta historia para cumplir los requerimientos de este carismático monstruo a pie juntillas, sino para cuestionar su presencia en este mundo. Hay una escena en la que prácticamente se pregunta: «¿Qué hago? Nadie me preguntó si quería estar aquí». Esta interrogante da una idea de la esencia del personaje.

La visión de una pareja feliz aparece solo en la cabeza de Frankenstein, quien proyecta sus aspiraciones en películas románticas, mientras La novia se cuestiona y se pregunta quién quiere ser y a dónde quiere llegar.

La novia y una perspectiva femenina

De esta manera, el planteamiento de Gyllenhaal apunta a darle una mayor perspectiva al personaje femenino. No se trata de una historia de Frankenstein, sino de ella. Por ello, La novia se rebela al deseo masculino y busca su propio camino.

Para ello, la narración no se apoya en una estructura clásica, sino que irrumpe con secuencias musicales, lo que me hizo recordar a Joker: Folie à Deux. A veces hay un tercer narrador, alguien que, desde afuera, domina la historia, que aparentemente sería la autora de Frankenstein, Mary Shelley. En otros momentos, se asemeja a Bonnie & Clyde, principalmente en el final.

No solo hay un interés feminista en la protagonista, sino también en los otros roles femeninos de la película. Penélope Cruz, quien interpreta a una detective, asume una postura moral por encima de las figuras masculinas. Mientras que Annette Bening interpreta un rol generalmente asignado a los varones: la científica.

Sin embargo, esta propuesta de la directora descuida los roles masculinos y, por eso, tenemos, por ejemplo, a un Frankenstein que no evoluciona; por tanto, se cierra y no acepta las aspiraciones de su novia.

La propuesta me pareció interesante. A veces se desordena un poco al mezclar lo musical con lo violento y dramático, pero, cuando deja de encajar pedazos de géneros cinematográficos y se ordena, La novia genera atención, y esto se presenta principalmente hacia el final. Quién sabe, quizá en unos años le den otro valor a esta película.

Oscar 2026 y sus momentos históricos

El Oscar 2026 tuvo sus momentos históricos, que coronaron a Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, como la mejor película de la temporada.

Conoce dónde ver las nominadas al Oscar 2026

El propio Anderson hizo historia: luego de 11 nominaciones por sus películas Boogie Nights, Magnolia, Pozos de ambición, Puro vicio, El hilo fantasma y Licorice Pizza, obtuvo por fin el premio de la Academia. En realidad se llevó a casa tres premios: mejor película (como productor), mejor director y mejor guion adaptado.

Por otro lado, Sean Penn, sin hacer campaña ni asistir a la ceremonia, logró su tercer Oscar por Una batalla tras otra. Recibió sus premios anteriores por sus trabajos en Río Místico y Milk. Como él, Daniel Day-Lewis, Jack Nicholson y Walter Brennan tienen tres premios Oscar.

Del mismo modo, la directora de fotografía Autumn Durald Arkapaw se convirtió en la primera mujer en ganar un Oscar por su trabajo en Los pecadores.

También podemos anotar que Noruega, luego de siete nominaciones, ganó el Oscar 2026 a mejor película internacional. En esta ocasión, la ganadora fue Valor sentimental.

Un dato curioso es que, con la victoria de Michael B. Jordan por Los pecadores, los chicos Marvel consiguieron tres Oscar. Primero fue Robert Downey Jr. por Oppenheimer, luego Zoe Saldaña por Emilia Pérez y ahora Jordan, quien además se convirtió en el tercer actor negro en lograr este honor.

El compositor sueco Ludwig Göransson obtuvo su tercer Oscar por Los pecadores en un lapso de tres años. Anteriormente ganó por Pantera Negra y Oppenheimer. Este año escucharemos sus nuevos trabajos en La odisea, de Christopher Nolan, y The Mandalorian and Grogu, de Jon Favreau.

Finalmente, Golden es la primera canción K-pop en ganar el Oscar, mientras que Amy Madigan esperó 40 años para obtener este reconocimiento, luego de su primera nominación.

Los ganadores:

  • Mejor película: Una batalla tras otra
  • Mejor director: Paul Thomas Anderson
  • Mejor actriz: Jessie Buckley por Hamnet
  • Mejor actor: Michael B. Jordan por Los pecadores
  • Mejor actriz de reparto: Amy Madigan por La hora desaparecida
  • Mejor actor de reparto: Sean Penn por Una batalla tras otra
  • Mejor guion adaptado: Paul Thomas Anderson por Una batalla tras otra
  • Mejor guion original: Ryan Coogler por Los pecadores
  • Mejor edición: Una batalla tras otra
  • Mejor fotografía: Los pecadores
  • Mejor casting: Una batalla tras otra
  • Mejor diseño de producción: Frankenstein
  • Mejor vestuario: Frankenstein
  • Mejor maquillaje y peluquería: Frankenstein
  • Mejor banda sonora: Los pecadores
  • Mejor canción original: Golden de Las guerreras del K-pop
  • Mejor sonido: F1
  • Mejores efectos visuales: Avatar: Fuego y cenizas
  • Mejor película internacional: Valor sentimental (Noruega)
  • Mejor cinta animada: Las guerreras del K-Pop
  • Mejor documental: Mr. Nobody contra Putin
  • Mejor corto documental: Todas las habitaciones vacías
  • Mejor corto de acción: Los cantantes y Two People Exchanging Saliva
  • Mejor corto de animación: The Girl Who Cried Pearls

Número de premios

  • Una batalla tras otra: 6
  • Los pecadores: 4
  • Frankenstein: 3
  • Las guerreras del K-pop: 2
  • Avatar, Hamnet, La hora de la desaparición, Valor Sentimental y F1: 1

 

El cine en clave Oscar

Predecir el Oscar se ha vuelto una tradición. Un momento divertido de esta temporada de premios que, de alguna manera, se ha profesionalizado. Ya no se trata de augurar a los próximos ganadores movidos por nuestros intereses o pasiones, sino que ahora se involucran estadísticas y narrativas.

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Con el tiempo, este oficio maduró y hoy hay varios sitios dedicados exclusivamente a esta tarea. No hay sitios web sobre cine que no tengan un espacio dedicado a predecir el Oscar (por ejemplo, GoldDerby).

Las discusiones son entretenidas, los argumentos lógicos y los diálogos largos, pero interesantes. Incluso se recurre a la historia para apoyar hipótesis y se escriben análisis por cada categoría. El éxito está en el número de aciertos logrados después de la noche de los Oscar.

Este oficio —o quienes lo ejercen, también llamados pundits— genera interés, ya que sus seguidores comentan, reaccionan y también aportan. Y es que el Oscar apasiona a la cinefilia, que aspira a que su película o interpretación favorita logre el premio gordo.

Además, estas predicciones no se enfocan solo en presagiar a los ganadores del Oscar, sino también a sus nominados, y algunos más osados incluso intentan anticipar las películas que podrían animar la temporada del año siguiente. Del mismo modo, hay predicciones para festivales como Cannes o Venecia, y para los Emmys, que reconocen lo mejor de la televisión estadounidense.

Los pundits descubren patrones

También hay que decir que no existe una entrega absoluta al Oscar. Hay críticas, principalmente de sitios más internacionales que norteamericanos, sobre cómo votan los miembros de la Academia, llevados más por tendencias y amiguismos que por la calidad de la propuesta cinematográfica. Incluso ayudan a descubrir patrones y develar películas y actuaciones elaboradas para ganar el Oscar (Oscar bait).

Entonces, de alguna manera, predecir ayuda a concluir que no siempre se vota por calidad en el Oscar.

Es cierto que la crítica se encarga de darle un valor a la película en el momento de su estreno en festivales y cines. El problema es que, cuando llega la temporada de premios, esta empieza a valer según su potencial para ganar el Oscar.

A ello hay que sumarle que estos expertos, principalmente de Estados Unidos, intentan empujar agendas para posicionar películas por su supuesto aporte a determinada minoría. Esto se observa en sus columnas y mensajes en redes sociales. En la práctica, esto no funciona. El Oscar no cambia las sociedades. Por ejemplo, se votó por actores sordos (Troy Kotsur) y las películas sobre esta temática son mínimas; incluso, prácticamente han desaparecido.

Eligieron a directores mexicanos (Alfonso Cuarón o Alejandro González Iñárritu) como los mejores en sus temporadas, pero ¿cuántas películas están protagonizadas por latinos o latinas? Pocas.

Sí, es cierto que estos premios pueden constituir una buena vitrina para reivindicaciones, pero la industria del cine se detiene unos segundos para rendir homenaje y luego continúa su curso para ganar dinero.

Qué mide el Oscar

Creo que el valor del Oscar está en proponer a las audiencias películas que van más allá de lo comercial y que surgen como una alternativa que desafía, ya sea por su creación artística o por su valentía para plantear un asunto que se murmura y no se dice en voz alta.

Pero el Oscar no mide la calidad de una película. Hemos visto muchas ganadoras olvidadas por el tiempo por un voto de empatía, pasión o antivoto hacia otra (Shakespeare in Love, Crash, Green Book, The English Patient) y otras que, marginadas a categorías técnicas (Interstellar, Mission: Impossible, The Matrix), han logrado trascender de generación en generación.

Entonces, mirar el cine en clave Oscar divierte, entretiene, pero no sirve para definir si una película o interpretación es buena. Solo el tiempo cinéfilo importa para decretar si una obra merece estar en el Olimpo o no.

Mr. Nobody contra Putin y los efectos de la guerra

Mr. Nobody contra Putin (o El señor Don Nadie contra Putin) es un documental que lee la coyuntura en que se desarrolló la guerra contra Ucrania desde un colegio ruso.

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Un profesor de eventos graba el día a día de sus alumnos hasta que llegan los días del conflicto bélico.

A través de su lente observamos la transformación de la comunidad educativa. Hay desconcierto entre los profesores y rechazo entre los jóvenes. Estos muchachos serán los primeros en ser obligados a enlistarse en las tropas de su país.

Pero, poco a poco, la narrativa de guerra va introduciéndose en las aulas. Se asimilan las políticas que buscan priorizar un contenido educativo nacionalista. Simplemente, se quiere apuntalar la guerra de Putin.

Si antes los alumnos sentían rechazo e incredulidad, luego pasan por una asimilación forzada que proyecta en sus rostros temor y frustración.

Evoluciona mal Mr. Nobody contra Putin

De esta manera, la historia evoluciona de una comunidad alegre y fraterna a una solemne y militar, en la que todos están alineados en un solo discurso. Sin dejar de mencionar las consecuencias mortales que trae la guerra, ya que poco a poco los alumnos de este profesor van al frente y muchos retornan muertos. En ese sentido, un audio devastador, donde se oye a una madre llorar por su hijo, fortalece bien esta idea.

Mr. Nobody contra Putin toma el punto de vista de Rusia, pero desde sus efectos en sus comunidades. El planteamiento no busca subrayar sus excesos en el campo de batalla, sino las consecuencias en lo cotidiano.

Por eso es importante este documental nominado al Oscar, ya que permite ampliar la mirada sobre la guerra entre Rusia y Ucrania. Sale del enfrentamiento armado y se centra en el impacto en la población rusa.

Hay mucha valentía en el profesor que graba esta película, debido a que no está permitida la circulación de este material. Este tipo de trabajo va en contra de la idea de una Rusia unida y fuerte frente al enemigo. Esta narrativa, para el gobierno de Putin, simplemente resquebrajaría ese punto de vista y colocaría a su país en una posición débil frente a sus enemigos.

Además, queda claro que la guerra la viven más los políticos que su población, más interesada en vivir bien y disfrutar de sus seres queridos.

¿Máquina de guerra es una película algoritmo?

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Disponible en Netflix

Máquina de Guerra es una película bélica fácil de digerir en Netflix que lleva una carga emocional dosificada, combinada con escenas de acción de guerra.

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Algunas la califican como una película algoritmo, término acuñado para aquellas cintas estrenadas en plataformas con el objetivo de que sean vistas por la mayoría de sus usuarios. Por cierto, Máquina de Guerra, hasta el cierre de esta nota, es una de las más vistas en Netflix.

¿Qué es una película algoritmo?

Pero ¿qué es una película algoritmo? Aquella que se construye a partir de datos sobre los intereses del espectador para mantener su atención. En función de esta información se elabora la trama, con muchos efectos visuales y actores populares aceptados por esa audiencia.

Así como, por ejemplo, el algoritmo de TikTok ofrece un video teniendo en cuenta nuestros intereses, del mismo modo actúan las plataformas de streaming.

¿Máquina de Guerra es una película algoritmo?

Entonces, ¿Máquina de Guerra es una película algoritmo? Aparentemente sí. La trama es sencilla y conocida. Parte de una idea que viene desde los orígenes del cine: el hombre con culpa que busca una segunda oportunidad.

El protagonista lleva sobre sus espaldas la culpa por la muerte de su hermano, quien murió en un atentado. Este asume que no hizo lo suficiente para salvarle la vida. En ese sentido, la historia lo coloca al frente de un comando para sanar esa herida. La prueba: mantenerlos con vida. Sobre este elemento transitará el arco del personaje, es decir, su transformación de un ser sin propósito, carcomido por esa falta, a uno en paz.

Máquina de Guerra propone al personaje conflictos para empujar esta evolución, pero estos obstáculos, lejos de indagar en su interior, plantean encontrar esta redención a través de su físico, empleado en desafíos adaptados de un videojuego.

Entonces, Máquina de Guerra plantea un cambio, pero a partir de sus habilidades de protección en escenas de combate. Sin embargo, los retos son tan complicados y el antagonista tan poderoso que sus acciones no son suficientes para proteger a su pandilla. De esta manera, lejos de reparar ese mal recuerdo, va hundiéndose en la oscuridad.

Una sanación simple en Máquina de Guerra

Solo hacia la última media hora de Máquina de Guerra, el diálogo del último de sus soldados funcionará como aquella frase de la misa: “Solo una palabra tuya bastará para sanarme”, para activar una medicina espiritual y sacar del hoyo al personaje. Solo eso fue suficiente. De nada sirvió tanto esfuerzo físico cuando lo que necesitaba era un poco de reflexión interna y escucha. Sin embargo, las audiencias no quieren una película de hora y media de diálogos, sino de acción.

Por eso, a esta trama sencilla le añaden abundantes efectos visuales y escenas de acción. Estos elementos son innecesarios para ayudar al personaje en su transformación final, pero son importantes para mantener la atención de los espectadores.

A ello hay que sumar que la música nunca cesa y que los cortes de las secuencias duran, como máximo, cinco segundos. No hay tiempo para contemplar ni reflexionar sobre las imágenes o la actuación. Solo importa hacerlo todo rápido antes de perder la atención del espectador.

Así sobrevive Hollywood

Por eso funciona Máquina de Guerra y se ubica como una de las más vistas en Netflix: porque sirve para entretener rápido, con mucha pirotecnia y la dosis necesaria de drama. Si se salen de la receta, el dedo del usuario bajará y buscará otra opción.

No es que esto sea una novedad, ya que Hollywood siempre ha tenido cintas exprés. Sin embargo, ahora la tecnología predice con más acierto los gustos de la mayoría. De esta manera, las plataformas de streaming continúan con la receta, pero haciéndola más eficaz.

Así, el cine sobrevivirá como negocio, más no como arte.

Hoppers: Operación Castor y su mensaje ecologista sencillo

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Hoppers: Operación Castor, cinta animada de Disney Pixar, funciona como un relato ambientalista sencillo y claro.

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Sin mucha pompa ni grandes campañas de marketing llega esta propuesta animada para contar la lucha por la naturaleza de la joven Mabel contra Jerry, un alcalde interesado en construir una autopista sobre un estanque de castores.

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En esta cruzada tendrá como aliada a la tecnología, ya que un invento le permitirá transferir su conciencia al de un robot en forma de castor. Este le permitirá interactuar con los animales del estanque y conocer sus dinámicas, así como sus aspiraciones. De alguna manera se pondrá en las zapatillas de los animales para vivir en carne propia sus temores frente a los humanos.

Sin embargo, su ímpetu puede llevarla a trazar estrategias equivocadas, ya que sus ideas podrían magnificarse y generar un efecto contrario que rompa el equilibrio entre la humanidad y la naturaleza.

Un mensaje claro en Hoppers

El mensaje planteado en Hoppers es bastante claro y apunta a transmitir una idea ambientalista entre las audiencias. Solo que la cinta busca el punto medio, donde ninguno de los actores involucrados en el conflicto sobrepase al otro, sino que aprendan a vivir con respeto.

Así como la idea central de Hoppers es sencilla, la animación también lo es. Los personajes se desarrollaron bajo diseños clásicos e interactúan en paisajes divertidos y coloridos.

No se hace dramas

Más que una película que apunte a generar un discurso complejo, incluso más adulto, esta se orienta a una audiencia más masiva y familiar, donde todos tengan claro de qué va la historia. En ese sentido, no fracasa, ya que coloca bien la idea y entretiene a los espectadores.

Solo que se extrañan esas propuestas de Pixar más provocadoras y arriesgadas, que dialogan sobre coyunturas actuales y suponen un desafío para el espectador. Tiempos que, aparentemente, demorarán en regresar a la pantalla grande.