La maldición de Widow’s Bay: Crítica a la serie de Apple TV

La maldición de Widow’s Bay, una serie de terror estrenada en Apple TV+, añade humor negro a este género. Esta propuesta puede ser misteriosa, violenta, tensa y, a la vez, divertida. Mientras la maldición parece surtir efecto en la isla, los protagonistas encuentran formas de distender la tensión con diálogos divertidos.

También puedes leer esta crítica a Obsesión

El alcalde, Tom (Matthew Rhys), aspira a cambiar la cara de la localidad; por eso está empeñado en atraer visitantes y lograr que se lleven una buena impresión. Sin embargo, cuando se entera por uno de sus vecinos de que una maldición acecha la isla —y que uno de sus efectos es evitar que los habitantes abandonen el territorio—, se preocupa, en primer lugar, por las consecuencias negativas en el flujo turístico. Pero a medida que profundiza en la leyenda, concluye que el problema es real y se convierte en una prioridad a resolver en beneficio de sus vecinos y de su familia.

Entonces, su mirada se enfoca en resolver este conflicto y, además, en demostrar que cuenta con el liderazgo para dirigir la comunidad. En ese sentido, va conociendo más sobre el lugar y a sus habitantes, al punto de tener que develar secretos que condicionan la relación con su hijo.

No inventa la pólvora

La maldición de Widow’s Bay no revolucionará el género, ya que va destejiendo el misterio a lo largo de sus ocho episodios. Como es habitual, cada capítulo siembra una pista para encontrar la respuesta en el siguiente. Pero quizás el valor de esta serie de Apple TV+ está en la irreverencia y el sarcasmo que se dosifican a lo largo de este cuento de terror.

Hay una escena donde un personaje llamado Patricia abandona su casa corriendo, mientras un enmascarado —similar a Jason de las películas Viernes 13— la persigue por las calles. La secuencia es hilarante y, sin caer en la caricatura, ayuda a entender qué situaciones sobrenaturales ocurren en este lugar. Este momento le sirve al resto para comprender que la leyenda de la maldición es cierta.

Al final de esta temporada —habrá una segunda— no se derrota la maldición, pero sí se arrincona al protagonista a una situación extrema que podría alterar su personalidad y las reglas propuestas en la historia. Esta no es una comedia de terror, sino una producción donde el humor funciona para lidiar mejor con el suspenso y, de alguna manera, ayuda a digerir esta interesante serie de terror.

Toy Story 5: ¿Era necesaria una nueva película?

0

Toy Story 5 podría interpretarse como la misma historia de miedo de los juguetes de ser reemplazados, una vez más, por una tecnología más avanzada. Sin embargo, la historia va por otro camino.

[Pueden ver todas las películas y cortometrajes de Toy Story en Disney+]

También puedes leer la crítica a Mandalorian y Grogu

Es cierto, aún existe ese temor; sin embargo, el miedo de la protagonista, Jessie, la vaquera, es que una recién llegada tableta estimule a la pequeña Bonnie a sumergirse en este mundo tecnológico y no haga amistades. Para Jessie ya no se trata de ellos, sino de conseguir que Bonnie interactúe con otras niñas de su edad. ¿Pero por qué? Porque la pequeña es tímida y ni siquiera puede decir un «hola».

La vaquera entiende que las interacciones son importantes y, por tal razón, busca una oportunidad para que Bonnie encuentre a la amiga ideal. Esto se observa, incluso, cuando Bonnie niega a Jessie y esta, pese al rechazo, insiste en concretar esa amistad.

También puedes leer la crítica de Toy Story 4

En ese sentido, Toy Story 5 resulta interesante ya que pone en debate la necesidad de encontrar un equilibrio entre la tecnología y las interacciones con otros niños. Esta película no se radicaliza, sino que busca un balance entre los juguetes (que estimulan la creatividad e imaginación) y la tecnología (que resuelve problemas cotidianos). Este mensaje parece más dirigido a los padres que a los niños, debido a que los progenitores están llamados a guiar y poner límites a sus hijos para no perderlos en las tentaciones tecnológicas.

Toy Story 5: ¿Una película necesaria?

Podríamos decir que no era necesaria una Toy Story 5; sin embargo, su mensaje es válido y su calidad no merma en relación con las películas anteriores. Sí es cierto que repite fórmulas y no reinventa la franquicia, pero la idea es poderosa y está bien ejecutada.

Aunque no se suele discutir mucho sobre el lado técnico de las cintas animadas, en esta tenemos que subrayar la buena banda sonora y la fotografía que acompañan a esta nueva aventura de juguetes. También acierta al advertir sobre los riesgos de estos dispositivos al dejar que los niños escojan sus contactos sin supervisión y la autonomía que podrían adquirir estos equipos.

Toy Story 5 no se siente ni nostálgica ni mágica, sino madura y centrada en el mensaje que quiere llevar a las audiencias. Aunque muchos no quieran ver el efecto negativo de la tecnología en los niños, esta película animada podría animarlos a replantear esta idea y a guiar a los más pequeños hacia un mundo más real y mágico.

Turbulencia en la oficina: ¿El regreso de la comedia romántica?

0

Turbulencia en la oficina, protagonizada por Jennifer López y disponible en Netflix, me hizo recordar que en estos tiempos hay pocas comedias románticas en el cine (y que faltan ideas frescas para rescatar el género).

¿El diablo se viste a la moda 2 mejor que la primera película?

En los años 90 e inicios de este siglo, este género marcó la pauta del cine y convirtió en estrellas a Julia Roberts, Sandra Bullock, Hugh Grant, Jennifer Aniston, Matthew McConaughey, Meg Ryan, entre otros. Sin embargo, con el paso del tiempo, las comedias románticas dieron paso a otros géneros y pasaron a un segundo plano.

Jennifer López figura también en esta lista con películas como Sueño de amor, ¿Bailamos?, Una suegra de cuidado, etc., y ahora presenta Turbulencia en la oficina.

Esta película de Netflix no es precisamente una novedad. Narra una historia bajo la misma premisa de siempre: el amor. Además, sigue los mismos clichés: romances en la playa, la clásica carrera hacia el final de la película, personajes aparentemente opuestos, entre otros.

¿Una idea mejor?

En Turbulencia en la oficina, dos personajes se enamoran en un entorno laboral donde están prohibidas las relaciones. De esta manera, la empresa aparece como la antagónica de la historia al oponerse a estos romances. Entonces, la cinta apunta a que los protagonistas mantengan su relación en secreto y, a partir de esta línea narrativa, generar enredos entretenidos que luego jugarán en su contra y, al mismo tiempo, harán predecible la historia.

Pero Turbulencia en la oficina no aprovecha la oportunidad de dialogar sobre estas prohibiciones corporativas que bien podrían ser absurdas. Ni las imágenes ni los diálogos apoyan este debate; quizás esa idea hubiera enriquecido más la comedia. En cambio, la película cede —como en la mayoría de las producciones románticas de Jennifer López— a divertir al espectador y colocar obstáculos al romance más por un juicio empresarial, tocado con ligereza, que por verdaderas medidas corporativas. Si bien este conflicto motiva su relación, no es precisamente el factor que los obliga a ocultar su enamoramiento.

La cinta no intenta nada nuevo, sino seguir con lo mismo y convertirse en una película de domingo, ideal para ver cuando no hay más opciones en el catálogo.

Turbulencia en la oficina: ¿Personajes contradictorios?

Si vamos más allá, el planteamiento de los personajes parece contradictorio. Jackie (Jennifer López) aparece como la CEO de una aerolínea y, según las imágenes y los diálogos de los personajes secundarios, es una jefa con autoridad. De hecho, una escena se asemeja a la presentación de Miranda Priestly en El diablo viste a la moda. Sin embargo, cuando conocemos a Jackie, parece todo lo contrario. No queda claro si lo hicieron a propósito o si quieren decirnos que las apariencias engañan, ya que López interpreta al personaje con una candidez, inocencia e inseguridad que proyecta todo lo opuesto a lo que se dice de ella.

Lo mismo sucede con Daniel (Brett Goldstein), a quien vimos en Ted Lasso de Apple TV+. Él es un abogado británico con buen manejo en su campo y aparentemente formal. Tiene una apariencia ruda y la película aprovecha sus orígenes británicos para generar momentos divertidos en eventuales choques culturales con sus compañeros norteamericanos. Sin embargo, hay momentos absurdos, como los efectos del primer apretón de manos con Jackie u otras torpezas. A veces, el actor parece no abandonar a su personaje de la serie Ted Lasso.

Turbulencia en la oficina no parece reinventar el género, ni tampoco le interesa este objetivo. Más bien, busca continuar en la misma línea y pescar algo en este diminuto nicho, casi desaparecido por las películas de superhéroes y las cintas de terror.

Hacks, final de temporada: Crítica a la comedia de HBO

Hacks gustaba más cuando las protagonistas peleaban una con otra para imponerse sobre la otra. Por lo menos hasta la tercera temporada ocurre ese choque entre personajes; sin embargo, a partir de la cuarta temporada, la trama se enfoca en los problemas que afronta una mujer comediante.

También puedes leer esta crítica a The Boys

Entonces, Deborah se convierte en la protagonista absoluta de las temporadas finales, donde lucha como una fiera por sus convicciones y aspiraciones. Además, ocurre una transformación: de la comediante cínica y arrogante, pasa a ser una mujer de principios y amiga devota de su guionista, Ava. En ese sentido, esa guerra por alcanzar sus sueños se transforma en la premisa principal de la última temporada. Incluso huele a una especie de homenaje a la comediante, a este personaje de ficción que parece convertirse, en este universo, en un símbolo de lucha y perseverancia.

Hacks y los recuerdos de broncas pasadas

Ella crece a costa de Ava, quien se convierte en un apoyo y cuyo trabajo de guía hacia el lado luminoso de la vida parece haber acabado en la tercera temporada. No obstante, en el final de Hacks se dan chispazos de conflicto entre ambas mujeres que hacen recordar ese constante y divertido enfrentamiento de las primeras temporadas. No solo es que ambas chocaran por sus estilos o formas de ver la vida, sino que a partir de esas peleas salían las partes más divertidas y jocosas de la serie.

Hubiera sido interesante continuar con esa línea para ver quién se imponía a quién, pero los creadores prefirieron tomar al personaje de Deborah y convertirla en un símbolo sobre las dificultades que atraviesan las mujeres comediantes en la industria del entretenimiento.

Pocas series terminan con el listón alto; otras llegan hacia el final con poco oxígeno, pero en una buena ubicación. Entre estas últimas aparece Hacks, que si bien gira hacia otra línea en su historia, no termina mal y cumple con dejar un mensaje claro, junto a una pequeña dosis de entretenimiento.

El día de la revelación: ¿Qué pasaría si llegan los extraterrestres?

0

El día de la revelación demuestra una vez más que Steven Spielberg ve a los extraterrestres como amigos, mas no como enemigos.

También puedes leer esta crítica a La llegada con Amy Adams (Disponible en HBO Max)

Los alienígenas son parte importante en la filmografía del director; en todas estas películas, estos seres llegan al mundo para tender una mano a la humanidad, mas no para invadirla o destruirla.

Pero el punto de partida en El día de la revelación no apunta a descubrir la naturaleza de los mejores amigos de Spielberg, sino a observar las reacciones de la humanidad el día que se confirme que hay vida más allá de nuestro planeta.

¿Confirmar o no vida alienígena?

Entonces, desde el inicio de la película quedan dos bandos bien definidos: quienes se oponen a esta filtración y quienes no. En ese sentido, El día de la revelación tampoco esconde su posición: gracias a sus personajes, conocemos que los malos se oponen y los buenos, no.

El punto es construir un thriller tenso a contrarreloj, donde ambas fuerzas se enfrentan con el fin de concretar cada una su objetivo.

También puedes leer sobre La asistenta, disponible en Prime Video

Pero la película no se enfoca en ocultar a los extraterrestres —personajes ya conocidos en los trailers—, sino en conocer los secretos de los dos protagonistas: Margaret (Emily Blunt) y Daniel (Josh O’Connor), quienes tienen dones especiales que les permiten conectarse con estos seres. La propuesta profundiza en cómo obtuvieron este talento, aunque no queda claro por qué fueron elegidos.

Buenas tomas de acción

Esta historia se combina con tensas escenas de acción. Spielberg eleva el suspenso en la toma de la persecución en un tren y en otra en un garaje. La primera describe una situación de escape de un agente de seguridad que pone contra la pared a los personajes centrales cuando aparece la locomotora. El funcionario apela a todo para deshacerse de ellos, mientras la rápida sucesión de vagones figura como un obstáculo para una salida rápida. De esta manera, la acción se refuerza y el suspenso llega al límite.

Mientras tanto, la otra toma resulta muy bien gracias a los efectos visuales. Aquí hay una perspectiva interesante que parece divertir tanto a Spielberg como a la audiencia.

Sin embargo, la mayor parte de la película se concentra en esta acción y en descubrir nuevos secretos, dejando hacia el final las reacciones de la sociedad, un punto que no se abordará a profundidad, por lo menos en esta entrega.

El día de la revelación respira Spielberg

Más allá de estas secuencias, El día de la revelación respira el estilo de Spielberg. No solo en el tono del guion, sino también a nivel visual: fotografía claroscura con luces que atraviesan a los personajes en diálogo, contrapicados, tomas aéreas, etc. Además, lo acompaña la música de John Williams, que tiene un estilo semejante a sus anteriores colaboraciones. También se nota que El día de la revelación posee un estilo noventero como, por ejemplo, el recurso de buscar a los medios de comunicación para develar secretos.

Spielberg busca en sus películas la esperanza, no pierde la fe en la humanidad y apela a sus personajes para construir un liderazgo esperanzador. Se nota que disfruta su trabajo y, pese a su edad (79 años), demuestra vigor y parece un niño dejándose envolver por la fantasía e imaginación.

México 86: Crítica a la película de Diego Luna

El próximo Mundial de fútbol trajo al streaming varias películas sobre este deporte. Una de ellas, México 86, con el actor Diego Luna como protagonista, ya se estrenó en Netflix.

También puedes leer esta crítica a La casa de los espíritus

La película, de hora y media, describe las movidas hechas detrás de cámaras para conseguir, por segunda vez, la organización del mundial de fútbol. Así, en la primera mitad de la cinta se van detallando acciones nada santas para conseguir los votos, y en la segunda, las presiones para lograr una buena participación de la selección mexicana en la copa mundial.

No es una película seria sobre corruptos, sino que funciona más como una comedia. Por ejemplo, Martin Scorsese no se pone serio en sus historias de mafiosos, sino que ironiza y proyecta con picardía las fechorías cometidas por sus personajes para concretar sus ambiciones. O el caso de la serie Menem, donde se burla de los personajes corruptos que buscan un espacio en el gobierno.

México 86 parece ir por el mismo camino, pero se queda a la mitad. La corrupción denunciada se cuenta con diversión; el punto es que Martin Scorsese, así como la serie Menem, proyectan a sus personajes en su real dimensión y los oscurecen hacia el final para que el espectador confirme su verdadera naturaleza: la del poderoso capaz de todo para alcanzar sus objetivos. En México 86 se olvidaron de ese detalle y dejaron que la historia se vaya por el puro entretenimiento del espectador.

Por eso es que esta historia se hace más sencilla con el paso de los minutos y se convierte en una anécdota de hora y media que no analiza ni profundiza en las intenciones de sus personajes. México 86 apunta a contar una historia de la manera más simple y divertida posible, sin entrar en críticas o debates que podrían motivar un impacto más allá del streaming.

Pero para ir calentando la llegada del mundial, podría funcionar como un show modesto y olvidable.

Euphoria: crítica al final de la serie HBO

0

Euphoria, de HBO, prefirió terminar su historia luego de tres temporadas entre la violencia y lo absurdo. Sacó a sus personajes de la preparatoria —escenario que cobijó historias de adicciones e identidad— para colocarlos en el mundo real y observar su desempeño.

También puedes leer esta crítica sobre Industria de HBO

No es que la historia otorgue esperanza a sus protagonistas; al contrario, los hunde más para burlarse de ellos, llevándose la peor parte Nate, interpretado por Jacob Elordi. Si en las temporadas anteriores las chicas iban por el mal camino, la temporada final ratifica esta premisa. Las muchachas buscan sobrevivir o alcanzar el éxito por atajos; sin embargo, ir por estos senderos tiene consecuencias.

Además, la temporada final se convirtió en una experiencia religiosa donde Rue, interpretada por Zendaya, es la única en busca de redención. El resto aspira a ganar en el mundo áspero de Euphoria bajo sus propios métodos. Entonces, si las dos temporadas anteriores plantearon la historia típica de los adolescentes en problemas durante la preparatoria, la final transitó entre una historia de narcos y sexo que combina violencia y pragmatismo.

En ese sentido, un grupo de chicas ve en el sexo un camino directo al éxito; es decir, emplear sus cuerpos para mantener o aspirar a una vida de lujos. Mientras, otra, Rue, busca arañar una oportunidad en la industria de las drogas. En el camino de Rue se propone una historia de redención desde la perspectiva religiosa. Ella lee la Biblia y empieza a replantearse cosas en la cabeza que le dan otro ángulo sobre cómo vivir su vida. Ya no se ve seducida por las drogas y la prostitución, sino que las cuestiona y, aunque este espacio ofrece solo oscuridad, busca unas manos esperanzadoras.

En cambio, Cassie (Sydney Sweeney) y Maddy (Alexa Demie) no tienen ningún problema en explorar la industria del sexo para disfrutar de las mieles del dinero. En este camino no hay escrúpulos ni cuestionamientos, sino una apertura total a todo lo que venga para concretar el objetivo. Entonces, Euphoria aprovecha la figura de Cassie para llevarla incluso a situaciones absurdas, convirtiéndola en un personaje frívolo, tonto y por momentos desagradable.

De todos los personajes de Euphoria, Nate se lleva la peor parte. No hay piedad con él. Hay un ensañamiento violento y su final resulta francamente desagradable, incluso injusto.

Las conexiones en Euphoria

Si bien la narrativa tiene sus problemas, hay elementos que funcionan: las conexiones. Hay cualidades de los personajes y elementos de utilería que jugarán un papel clave en la historia. Por ejemplo: las prácticas de tiro del proxeneta, los cerdos, la Coca-Cola, las serpientes, etc. Así como la propuesta visual de utilizar los espejos y las puertas para apreciar la composición de las imágenes resulta interesante. Del mismo modo, hay referencias a películas, como la muerte de una de las narcotraficantes, semejante a una escena de La profecía (1976).

En general, Euphoria no traiciona su estilo e intenta mantenerlo lejos de la preparatoria; pero si bien las primeras temporadas buscaban reflexionar sobre las motivaciones de los personajes, en esta deja que muchos caminen por episodios absurdos, risibles y hasta injustos. No termina en alto, pero su final regular demuestra que las buenas series no necesariamente finalizan bien, y de ahí surge la pregunta de si vale la pena prolongarlas cuando no hay garantías de un óptimo epílogo.

Backrooms ofrece una historia compleja y efectiva

0

Backrooms ofrece un terror psicológico complejo y arriesgado, basado en la serie web disponible en YouTube e inspirada en el creepypasta (historias compartidas en foros, blogs o YouTube) del mismo nombre.

También puedes leer esta crítica a Obsesión

El dueño de una mueblería se sumerge en un espacio sobrenatural que aparece en el sótano de su negocio. De la mano de este personaje se va construyendo el misterio sobre esta extraña historia; con él, el espectador va uniendo las pistas de este espacio secreto.

La cámara se mantiene estable para observar los pasadizos vacíos iluminados con un amarillo cálido, caracterizados, además, por la presencia de puertas, sillas y sillones amontonados, así como por espacios triangulares e inclinados con profundas pendientes. Entonces, a priori, tenemos un diseño con una geometría sorprendente y desafiante para el personaje.

Luego, la cámara se mueve a un ritmo frenético para describir el miedo y la tensión del protagonista, para después proyectar imágenes tipo VHS a fin de profundizar más en este lugar semejante a un laberinto que, poco a poco, irá mostrando a sus habitantes.

¿Una métafora de nuestras complejidades mentales?

Backrooms pudo haberse enfocado únicamente en una historia de complejidades y extrañezas, pero aporta una profundidad en sus personajes que convierte este laberinto físico en una metáfora sobre nuestras complejidades mentales.

Este dueño de la tienda tiene un problema puntual: el alcoholismo derivado de la ruptura de su matrimonio y la posterior expulsión de su casa. Por ello, la sede de su negocio no solo es su centro de trabajo, sino también su vivienda eventual.

Para superar este mal momento, cuenta con el apoyo de una terapeuta quien también tiene sus propios problemas. Gracias a sus recuerdos, notamos que fue desalojada de su casa junto a su madre, a quien parece haberle afectado profundamente este evento; como recuerdo de ese episodio, guarda la huella de la mano de su mamá plasmada en una placa de cemento.

En ese sentido, cuando ambos se adentran en este laberinto, afloran dichos recuerdos. Queda claro que él no quiere superarlos, mientras que ella se arriesga y rompe con su pasado en una escena clave donde enfrenta a una imitación de su paciente.

Esta podría ser una interpretación válida de la película o no, ya que este tipo de producciones genera muchas teorías en los espectadores. Hay pistas y pocas explicaciones; deja las respuestas en manos de la audiencia y esto hace que la experiencia sea interactiva. De esta manera, mantiene atento al cinéfilo.

Aquí no hay violencia ni horror convencional, sino sorpresa y muchas preguntas anidando en nuestras cabezas gracias a la buena construcción de una atmósfera de misterio, muy similar a esos mitos urbanos populares que generan interrogantes y múltiples respuestas.

Backrooms: Un diseño que desafía a los personajes

Pero esta fascinante historia va acompañada de un buen diseño de producción que desafía los espacios físicos para transmitir miedo e incertidumbre a través de estas estructuras nada convencionales.

A ello hay que sumar las buenas interpretaciones de los protagonistas a cargo de los actores Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, quienes ofrecen intensidad en sus actuaciones. Reinsve transmite mucho con su rostro, su mirada y su cabello desaliñado, mientras que la mirada de Ejiofor refleja resignación, complementada por la fuerza de su voz.

Backrooms no propone una complejidad densa en su narrativa, sino una dificultad que no excluye al espectador, sino que lo involucra en la experiencia. No lo subestima; al contrario, suelta pistas para que saque sus propias conclusiones.