Mataindios: crítica a la película peruana

La principal fortaleza de la película peruana, Mataindios, es su fotografía. No podemos negar esa bondad. Su lenguaje visual construido con imágenes a blanco y negro retratan una historia de tradiciones en las serranías peruanas.

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Mataindios gira sobre la organización de una festividad en homenaje al santo patrón de su localidad. Lo que pudo ser un relato convencional costumbrista con bailes, comida, misas y procesiones, se convirtió en una narración poética apoyada en su lenguaje visual.

La historia se divide en varias partes donde en cada una se describe las tareas realizadas por los pobladores. Unos están encargados del vestido del patrón, otros de la comida, flores, baile, etc.

Pero en esas tomas hay mucha devoción y respeto hacia al patrón del distrito. Pero también bastante sutileza para contar otra historia en el subtexto.

La habilidad de los directores es camuflar los recuerdos dolorosos de esa comunidad originados durante la guerra contra el terrorismo en el Perú. Solo al final se aclara ese detalle cuando los participantes en una procesión llevan unas cruces de madera con los años pintados en esos palos.

Cuando en el Perú se habla de los años 80 generalmente nuestra memoria asocia esa década con el derramamiento de sangre causado por los terroristas en los andes peruanos. Así parece que trabaja Mataindios asociando imágenes con estos tristes recuerdos.

El capítulo final se hace interesante porque se cuenta una historia de niños destruyendo la imagen del santo patrón a través de un orificio de una puerta. En ese pequeño ángulo se retrata la diversión de esos jóvenes inocentes pasando un buen tiempo a costa de la imagen antes venerada por los pobladores.

Mataindios es una película para ver en el cine y apreciar sus buenas imágenes. Lástima que este tipo de cintas, en general, no duren más de una semana en las carteleras comerciales, siendo el circuito de cine alternativo su último refugio.

 

Elvis: crítica a la película de Baz Luhrmann

Baz Luhrmann, director de Moulin Rougue, se coloca detrás de cámaras para entregarnos la biografía de Elvis Presley, uno de los grandes cantantes de los Estados Unidos.

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El biopic de Presley abarca desde su niñez hasta su temprana muerte en los 70 durante dos horas y media de duración de la película.

El estilo del director calza en la historia de un cantante atípico en una época conservadora. Elvis era todo lo contrario. Pues hacía sus «demoniacos» movimientos de caderas, pelvis y brazos atraían a sus fanáticas así como el rechazo de los conservadores.

En ese sentido esos ritmos rápidos y por momentos rabiosos calzan bien en el estilo del director acostumbrado a contar sus películas con movimientos rápidos de cámaras, gestos exagerados, cámaras lentas para generar suspenso en la narrativa, etc.

Así, por ejemplo, consigue una toma divertida al inicio de la película cuando vemos a Elvis tocando en un pequeño teatro ante un público reducido. Con el efecto de una cámara lenta vemos el efecto que causan los ritmos de los cantantes en sus futuras seguidoras. Verlas gritar una a una, en forma lenta, es gracioso.

Pero después el ritmo de la película va rápido para contar solo algunas pinceladas de la historia de Elvis. Baz Luhrmann no profundiza en algunos episodios del rockero. Simplemente pasa tan rápido como un resumen de Wikipedia. De esta manera sin profundidad el biopic pierde interés.

Elvis: el mejor momento en Las Vegas

No obstante la película tiene buenos momentos. Como aquel en que Elvis da su primer concierto en Las Vegas. El trabajo de dirección logra que el artista vibre y muestre su talento con ayuda del joven actor, Austin Butler.

Parece que Butler deja el ritmo fluya como lo hacía con Elvis Presley. La interpretación en las escenas de concierto son notables. La cámara hace lo suyo para captar sus  movimientos, gestos y sudor humedeciendo su cabello. Los mejores momentos de la interpretación del actor están en los conciertos. Pero en la toma de Las Vegas queda bien.

Sin embargo Baz Luhrmann no logra mantener ese nivel hacia el final. Todo se resuelve tan rápido como la mayor parte del planteamiento de la película.

No es precisamente una gran película, pero aporta algunos detalles biográficos probablemente desconocidos para muchos de Elvis, el rey del rock and roll.

 

 

 

Thor: Amor y trueno, crítica a la nueva película de Marvel

Thor: Amor y Trueno repite la misma fórmula empleada en Thor: Ragnarok. Un planteamiento que funcionó ya que dejó buenas críticas y, principalmente, taquilla.

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Esa fórmula consistía en convertir esta cinta de superhéroes en una comedia. Restar seriedad a este «Dios» y hacerlo más divertido, ligero y ocurrente. Chris Hemsworth calzó bien en esta propuesta y de esta manera aportó más matices a su carrera centrada más en el universo de Marvel.

El mismo planteamiento se ejecuta en Thor: Amor y Trueno. El problema es que cuando se repite todo a pie de juntillas ya no tiene el mismo efecto. Se hace absurdo, forzado y poco natural.

La comedia viene aderezada con un poquito de drama. Después de muchas lunas Thor vuelve a reencontrarse con Jane Foster. El reencuentro parece una oportunidad para revivir el fuego de la pasión, pero solo es una excusa para darle final al personaje de Natalie Portman.

Por eso es que la preocupación de Thor no solo será salvar, una vez más, a Asgard, sino también lidiar con el triste final de su amada.

En más de la mitad de la historia la película está más preocupada en mostrar a un Thor ocurrente y preocupado por Jane que desarrollar al nuevo villano.

Thor: amor y trueno, el problema del villano

Uno de los problemas de Marvel es que no profundiza en sus antagónicos. Se ven como meros obstáculos en el camino del héroe que pueden controlarse con mucha facilidad. Salvo Thanos en Vengadores: Guerra Infinita, el resto solo es un leve dolor de cabeza que al final termina sumándose al equipo de superhéroes en su ida hacia la redención.

Lo mismo sucede con el nuevo antagónico de Thor: Amor y Trueno, interpretado por Christian Bale. Al inicio el filme presenta la razón de su maldad, pero después se le ve circulando mientras Thor cuenta chistes y se ilusiona con Jane. Solo al final se utiliza al villano como excusa para darle un epílogo digno a la versión femenina de Thor. De esta manera desperdician a buen actor en un rol que pudo poner en aprietos al protagonista.

Thor no ha tenido suerte con sus películas, salvo Ragnarok cuya propuesta hubiera sido un buen adiós para un superhéroe de la vieja guardia de Marvel.

 

Stranger Things parte final: crítica al fin de temporada

Netflix estrenó Stranger Things, parte final, con dos episodios que resuelven la cuarta temporada de esta serie.

Los episodios desarrollaron los orígenes de los eventos terroríficos que asolaban al poblado de Hawkins. La aparición de otra dimensión de donde salían monstruos para atacar a los pobladores de esta localidad tenía una razón y un nombre detrás de estos ataques: Vecna.

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Los dos episodios presentados recién en Netflix suponen el enfrentamiento final entre Eleven y sus amigos contra Vecna. Uno dura una hora y media, y el otro dos horas y media.

Pero se hubieran ahorrado ese tiempo si se centraban solo en el enfrentamiento directo contra el villano de la serie.

Sentí que Stranger Things, parte final, divagaba principalmente en los momentos dramáticos. En esas escenas de diálogo donde los personajes se hacen promesas, recuerdan buenos momentos o intentan sacar sus demonios internos. Esas tomas no aportaban nada a la idea central de la historia. Incluso hubo momentos repetitivos en que se seguía con la misma idea.

Además sucedió lo mismo que en los capítulos previos: personajes que ya no parecen necesarios dentro de la temporada. Por ejemplo, la presencia de Mike y sus amigos es irrelevante (¿justifica mirar a Eleven en una bañera por varios minutos?) Poco o nada contribuyen a la resolución de la temporada, salvo ser los choferes de Eleven. Lo mismo sucedió con Joyce y Hooper.

Con o sin intención los guionistas le han quitado protagonismo a personajes que pesaban en las primeras temporadas como Mike y Dustin. La presencia de Mike se justifica más porque aún es novio de Eleven (ojalá no lo mande a volar). Pero ahora lo colocaron como el motivo de atracción hacia Will, una relación trabajada con timidez. Mientras que Dustin solo es el elemento divertido en la temporada.

Pero con más presencia aparecen Steve, Max y Nancy. El resto está ahí. Ese es el problema de tener más personajes. Algunos quedan accesorios o innecesarios. Ya no se sabe qué hacer con ellos.

Stranger Things, parte final, entretiene a medias. Floja en los momentos en que los personajes deberían revelar sus intenciones o develar su naturaleza. Ojalá mejore en la próxima temporada y no aparezcan más roles.

Pleasure: Crítica al estreno de Mubi

Si el objetivo de Pleasure era plantear una historia donde se retrate aquella frase que dice: El fin justifica los medios, pues les salió bien. La protagonista hace literalmente de todo para alcanzar sus metas en la industria porno.

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Una joven rubia llamada Jessica emigra de Suecia a Estados Unidos para encontrar fama y fortuna en la pornografía en ese país. Aunque parece retraída y distante desde el inicio está dispuesta a pasar por todas las pruebas para alcanzar sus metas.

Al inicio su camino parece placentero y relativamente fácil. El sexo suele ser engañoso. Al inicio muestra sus mieles y luego sus depravaciones.

Conforme se acerca a su meta, las tareas serán más grotescas y peligrosas. El término dignidad y respeto no significan nada en este proceso. «Quieres ganar más, entonces asume» parece decir la historia. Aunque la protagonista empieza a sentir asco, sigue en su camino por sus metas.

Pleasure es dura principalmente en la última mitad. Hay escenas que no se pueden ver con facilidad. Como aquella en que ingenuamente Jessica cree que el masoquismo puede ser placentero, divertido y con límites. Esa toma bien se pudo mostrar desnudos y mucha violencia, pero la película hace bien en dejar que el sonido haga su trabajo, a través de los gritos y llantos de la protagonista.

Lo interesante de esta película es que si bien hay escenas de desnudos explícitos, las tomas son sutiles. Se priorizan más los gestos en los rostros de los actores y otros elementos que convertirse en una cinta porno más que pierda interés a los diez minutos de iniciada la proyección.

Pleasure, el porno ya no será lo mismo

Si el porno te excita esta película te quitará todas esas ganas. Nunca antes la industria del porno se vio desagradable. Lo que se observa en esta película no es nada placentero.

Las mujeres literalmente son objetos en venta. Parece que con los hombres no hay problemas (mientras la tengan grande). En cambio sus protagonistas tienen que mostrarse bellas, sumisas y dispuestas a todo. De lo contrario nunca llegarán a buen puerto en esta industria.

Una buena película que merece verla con mucha atención.

El padre de la novia: Crítica a la película de HBO Max

El padre de la novia tiene un remake latino. La primera película se estrenó en 1991 y fue protagonizada por Steve Martin y Diane Keaton. Ahora hay otra versión disponible en HBO Max con un elenco protagonizado por Andy García y Gloria Estefan.

Garra de Adam Sandler, una comedia para la familia

La historia parece la misma. Un padre protector se entera que su hija contraerá nupcias y decide oponerse al matrimonio. A la par deberá lidiar con el pedido de divorcio presentado por su esposa.

Pero a la mayoría de espectadores no le gustó esta propuesta más cuando empiezan a compararla con la versión norteamericana de 1991, es decir con un filme que se estrenó hace 31 años.

Hoy la historia se adopta a los nuevos tiempos, como dirían los viejos. Mujeres que proponen matrimonio, relaciones LGTBI, bodas presididas por cualquier persona, etc. Una mezcolanza de elementos que retratan el nuevo contexto en que vivimos.

A ello hay que sumarle los elementos latinos presentes en esta comedia: música, comida, estilo de vida, ropa, etc. que obviamente no encontrarán en la versión de Estados Unidos.

Aunque la historia no tiene chispa (a Andy García y Gloria Estefan les falta algo más para una comedia) resulta interesante como es que hay cambios en las nuevas generaciones de familias latinas en los Estados Unidos. Latinoamérica vive de tradiciones, leyendas y religión, pero no está ajena a los nuevos hábitos que hoy abanderan los más jóvenes. En la película se observa ese contraste entre las viejas tradiciones y las nuevas que vienen a imponerse. Un choque de generaciones que intenta coexistir en esta especie de guerra matrimonial.

Por lo demás El padre de la novia no se convertirá en un clásico como la cinta de 1991. Probablemente la olviden en cuanto la terminen de ver en su pantalla de celular. Disponible en HBO Max.

Todo en todas partes al mismo tiempo: Un multiverso sin superhéroes

El multiverso no es un concepto nuevo en el cine. Pero este año se habló con fuerza por el estreno del Doctor extraño y el multiverso de la locura. Sin embargo antes de esta película se proyectó Todo en todas partes al mismo tiempo (Everything Everywhere All at Once), una cinta que gozó de la bendición de la crítica en los Estados Unidos.

Doctor extraño y un multiverso de terror

Evelyn (Michelle Yeoh) dueña de una lavandería está harta de su rutina y desanimada de su familia. No se lleva bien con su hija lesbiana, mientras que hay la posibilidad de divorcio de su esposo. Además de ello está abrumada por el pago de impuestos. Cuando acude a la oficina a sanear la deuda ocurre algo extraño. Se sumerge en una situación inédita e increíble.

Aparece su esposo, pero de otro universo, quien la sumerge en una aventura de fantasía, enredos y rarezas cuyo objetivo final es vencer una fuerza poderosa que amenaza con destruir el universo.

La película no es precisamente una locura visual como alguna vez lo fue el Doctor Extraño o Inception. Sino que son mundos con personajes de formas raras. Bastante raras y a veces divertidas.

La protagonista no requiere de un poder de superhéroes para trasladarse de un universo al otro, sino simplemente hacer algo extraño. Pero bien extraño. Hasta chocante (como esos dos hombres que buscan sentarse sobre un par de consoladores).

Hay momentos en que la película reta las formas convencionales y presenta personajes con dedos largos y flexibles, o penes largos con superpoderes.

Una rareza en el cine

Probablemente toda esta locura sea la fortaleza de esta película. Una historia de múltiples universos poco convencional, raro y que en varios momentos sirve de homenaje a películas como Odisea en el espacio o Ratatouille. Además que reta a la protagonista a crecer conforma afronta los desafíos.

La historia no presenta nada nuevo. Simplemente a un personaje aburrido, descorazonado, sin ganas de vivir, se le sumerge en una aventura no solicitada para animar su vida y de paso mejorar las relaciones con su entorno. Como sucede en esta película, en que la protagonista termina por aceptar a su hija y salvar su matrimonio.

Todo en todas partes al mismo tiempo ofrece una propuesta diferente que en ejecución resulta interesante. Hace honor a lo que muestra: una rareza. Algunos dicen que es una obra maestra. No estoy seguro. Habrá que esperar para que madure.

Hombre de toronto: crítica a la película de Netflix

No hay mucho que decir sobre Hombre de Toronto, una película hecha para entretener al espectador en Netflix.

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Teddy es un trabajador en ventas que intenta complacer a su esposa regalándole un viaje. Al llegar a su destino es confudido por un sicario contratado para ajustar cuentas con un objetivo. Lejos de aclarar el incidente, Teddy no huye, ni aclara nada, simplemente se deja sumergir en estas confusiones.

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En ese camino conoce al verdadero Hombre de Toronto con quien entabla una historia de amor y odio. Primero serán cómplices y luego amigos.

Parece una historia seria, pero es una comedia aderezada con escenas de acción y diálogos divertidos. Si debemos destacar algo en la historia es una escena de peleas rodada en un gimnasio para entrenar boxeo. ¿Por qué? Porque la toma se hace con una sola cámara que gira de un angulo hacia el otro retratando las patadas y puñetes lanzadas por los protagonistas de esa escena.

Luego solo es una película de entretenimiento vista tantas veces donde el chico débil se hace amigo del chico malo y rudo.

Si es divertida o no, depende de la mirada del espectador. Personalmente no me divirtió, salvo la escena descrita líneas arriba, el resto solo une elementos de una fórmula que todavía funciona. O lo que se podría describir (como lo escuché por ahí) cine de algoritmo. Es decir buscar todas las piezas que mantengan la atención del espectador: acción, estrellas, locaciones en varios países, una historia sencilla, humor, etc. Parece que funciona.

Para verla en Netflix (aún ubicada entre las diez más vistas de esta plataforma).