La cantera es una película filmada en la ciudad de Arequipa (Perú) cuyo estreno estaba previsto para marzo del 2020. Sin embargo la pandemia retrasó esta proyección y recién esta semana ingresa a las salas de cines.
Previo su paso al circuito comercial fue estrenada en festivales como el de Lima en el 2019 donde obtuvo una mención honrosa junto a películas como el documental, La revolución y la tierra, Canción sin nombre y La bronca.
La cantera es una historia de venganza protagonizada por un joven escolar quien llevado a buscar justicia por la muerte de su padre, enfrenta a su madre y familia.
Desde el inicio los silencios y los paisajes rurales de Arequipa atrapan al espectador con una historia desarrollada en la cuna del sillar, piedra característica de las casonas antiguas de la ciudad.
No hay mucho que decir entre los personajes cuando es evidente su incomodidad, desinterés y ambición. El paisaje duro y gris combina con este relato duro y áspero.
La cantera se desarrolla en un ambiente agreste, rural, de construcciones de sillar ajeno a la imagen de perfección, reducida a su centro histórico, que suelen promocionar sobre Arequipa. Este es un sector que pocos conocen de la ciudad.
El tramo final viene rápido sin caer en dramatismo ni explicaciones. Aquí el espectador debe hacer su tarea y resolver el «enigma».
LA CANTERA: SECUENCIA Y ACTUACIÓN
La película tiene buenos momentos. Como la escena en que dialogan el joven, madre y tío en un comedor de la casa. La cámara no se despega de ellos hasta resolver la secuencia. No hay cortes incluso cuando uno de ellos abandona ese espacio. A ello hay que sumarle la toma inicial de ingreso a la cantera.
Además Carlos Rudas Apaza, el joven protagonista, entrega una buena actuación logrando un personaje insatisfecho, gris, incapaz de ver el lado amable a todo, resistente a aceptar el nuevo orden que viene con la muerte de su papá. La cantera de estreno en las salas de cine.
Han pasado siete años del estreno del último largometraje de Claudia Llosa, No llores vuela. Hoy con Netflix entregó su nueva obra, Distancia de Rescate (Fever dream), basada en el libro del mismo nombre de Samanta Schweblin, quien también estuvo encargada, junto a Llosa, del guion de esta película.
Distancia de rescate es la historia de dos madres con una visión particular de protección de sus hijos. Una de ellas cuenta que su pequeño padeció de una fuerte intoxicación que lo dejó al borde de la muerte. Decimos al borde porque acudió a una curandera quien le propuso un extraño hechizo que significaba «canjear almas», es decir, intercambiar ese espíritu envenenado por uno sano. En ese momento viene la pregunta en el espectador ¿Qué haría una madre por salvar a su hijo? ¿Acaso hasta lo imposible?
El problema es que, como se ha planteado en muchas películas, retar a la muerte trae sus consecuencias y no siempre mantenemos en vida al que conocemos, sino que revive algo diferente. Que se parece a lo que quieres, pero que es completamente diferente.
Desde la develación del secreto empieza la angustia y tensión de la madre informada llamada Amanda, quien advertida de estar rodeada de locos y curanderos, decide hacer lo imposible para proteger a su hija.
Hace exactamente lo que la otra madre: idear mecanismos para proteger a su hija de un «monstruo» que convive con ellas y que ni siquiera reparan de su existencia.
Distancia de rescate habla de eso, de la maternidad y su protección llevando los escenarios a extremos de terror, aunque la película no tenga ese perfil. Más parece encajarse en el suspenso que en el horror pese al argumento. A nivel técnico se ve bien, porque tiene una interesante fotografía. Además Dolores Fonzi, actriz argentina, entrega una buena actuación.
Una película para entretenerse este fin de semana. Va por Netflix.
Venom ya no es un villano o un monstruo que atemorice, sino un chiste, una broma, un personaje divertido con problemas para trabajar en equipo con el periodista, Eddie Brock. Venom: Carnage liberado nuevamente está protagonizada por Tom Hardy y ahora dirigida por Andy Serkis.
Venom: Carnage liberado está hecha para divertir con Venom, más no dar miedo. Las preocupaciones del personaje son bastante básicas: comer en libertad lo que le trae problemas con Brock quien le pone algunas prohibiciones.
Ahí se da un divorcio en un momento inoportuno, porque aparece un Venom más malo, serio, oscuro, que sí quiere gobernar al mundo. Entonces el reto de Brock y el «Venom bueno» es empezar a trabajar en equipo para resolver este problemita. Porque francamente el conflicto presentado en la película es tan sencillo de resolver que no llegan a problemón.
En realidad la película no tiene contenido, solo unos elementos para divertir a la audiencia. Venom es un cómico con superpoderes molesto con su ex mejor amigo, Eddie Brock. No podemos negar que hay escenas graciosas como aquella que se desarrolla en un discoteca, pero nada más. Luego al final viene una carga de efectos visuales para resolver el hilo de la historia.
Tiene todos los elementos para convocar a los espectadores (en Perú es una de las más taquilleras), incluso hay que sumarle que solo dura hora y media, lo que la hace ligera, divertida, entretenida y con un poco de acción. Precisa como un platillo pequeño para engañar al estómago.
No espere nada más de Venom: solo entretenimiento y nada más. Si es lo que quiere, compre nomás su entrada. Quizás le guste.
El documental Summer of soul o El verano del soul descubre un evento desconocido para nosotros. Se trata de una serie de conciertos organizados para un festival en 1969 en Estados Unidos con los cantantes afroamericanas más potentes de ese país y en ese momento.
No se conocía de este encuentro debido a que los medios, por esos años, no estaban interesados en publicarlo. Décadas después se recupera este material para exponerlo en este buen documental.
Entre muchas estrellas destacan, por ejemplo, Stevie Wonder y Nina Simone, pesos pesados del género musical por esos años.
Pero lo importante de este documental es que no es una simple compilación de su participación en este festival, también bautizado como el «Woodstock negro». Sino que coloca a los protagonistas de ese evento frente a esas imágenes.
Con ese apoyo se conoce más historias sobre su participación o lo que significó para ellos estar frente a esos espectadores. Como dos integrantes del grupo Fith Dimension quienes comentan que se interesaron por participar en este festival para que su gente los conozca ya que por esos años creían que eran blancos.
Además el documental Summer of Soul aprovecha para contextualizar este evento. Fue organizado años después de la muerte de líderes importantes en la comunidad como Martin Luther King y Malcolm X, así como aliados como John F. Kennedy. A inicios de los 70 el ambiente estaba movido y la lucha por los derechos civiles en un momento efervescente. Hay un testimonio bastante bueno de un pastor quien fue testigo directo del asesinato de Martin Luther King.
UNA HAZAÑA POCO IMPORTANTE
La película tampoco desaprovecha para recordar que este evento se desarrolló cuando el hombre llegó a la Luna. Mientras Estados Unidos y el resto de la humanidad celebrababa esa hazaña, la comunidad negra festejaba con sus cantantes en este festival. No les importaba este evento. Consideraban que no significaba nada para ellos más aún cuando lo único que pedían era ser incluidos como ciudadanos, con igual de derechos, en los Estados Unidos.
Buen documental, histórico, con varios tramos emotivo y completo al vincular la importancia de su música con la política del momento.
Benedict Cumberbatch protagoniza El espía inglés, una película estrenada en Prime Video de Amazon, que intenta homenajear al ingeniero y empresario inglés, Greville Wynne, quien ayudó a identificar los planes de la entonces Unión Soviética de instalar misiles en Cuba durante la Guerra Fría.
La cintaaborda el aporte de este personaje, bueno para los negocios, pero un poco ingenuo para intuir el peligro que se le viene al aceptar una misión peligrosa de espionaje. No obstante parece poner más atención en servir a su país que en los riesgos que suponen para él y su familia.
El espía inglés es el tipo de película que busca agradar a la audiencia al destacar las cualidades de un personaje extremadamente bondadoso y bien intencionado.
No obstante la película tiene recursos narrativos interesantes. Como aquella escena en que se encuentra con su par en Rusia, suben el volumen de la música y se ve que solo conversan entre ellos al oído. De la toma se escucha solo el ruido de la radio, más no a ellos.
En otro pasaje de la película muestra una escena a través de una mirilla de una puerta de cárcel donde observamos al espía inglés frustrado, destruyendo todo lo que tiene a su alcance en su celda. Otro buen momento es cuando durante el interrogatorio las luces iluminan al protagonista frente a sus torturadores quienes siempre permanecen en la oscuridad.
Tiene tramos interesantes, pero el resto solo es un drama dulzón que busca reconocer los méritos de este personajeimportante en un momento crítico de la Guerra Fría que supuso un peligro para Estados Unidos y Rusia. Va por Prime Video.
Se ve extraño que una serie como Las cosas por limpiar (Maid), que no encaja en la fórmula de popularidad en Netflix, esté entre las diez más vistas de esta plataforma. La historia sutil de violencia familiar parece haber conectado con esta audiencia.
Luego de una noche de peleas, Alex abandona a su pareja. Se va junto a su pequeña hija. A partir de esa decisión a la joven Alex le cuesta aceptar que fue víctima de lo que legalmente se considera como abuso emocional. No obstante tiene claro que no quiere regresar a su antiguo hogar y decide emprender un camino para sacar adelante a su hija.
Al inicio da la impresión que se trata de una mujer que no se deja pisar el poncho (o empoderada) y no acepta abusos de ningún hombre. Sin embargo al enfrentar una burocracia indolente, una familia indiferente y pocas monedas en el bolsillo se encamina una vez más hacia el foco de la violencia.
A ello hay que sumarle que Alex no reconoce ser víctima de abuso emocional y no acepta ser parte de este problema que la lleva a ceder y aceptar otra vez conductas de su expareja.
Las cosas por limpiar es un buen ejercicio que grafica bien el vía crucis de las víctimas de violencia familiar y cómo es que este círculo vicioso se cierra una y otra vez. No necesita de golpes o violencia explícita para explicarle a la audiencia cómo funciona esta violencia. Recurre más a sutilezas para dar en el clavo en varios tramos de la historia.
LAS METÁFORAS
Lo interesante de esta miniserie es el uso de metáforas para conocer cómo es que se siente la protagonista. En una escena, sentada en un juzgado y con la mirada perdida, solo atina a entender «cosas legales y más cosas legales» sobre el enredo burocrático al que se enfrenta una víctima. O cuando siente que ya no tiene más alternativas que aceptar una vez más a su agresor, la vemos dentro de un tronco de árbol agobiada y desganada para salir adelante como al inicio.
La serie, Las cosas por limpiar, no se va por las ramas y va directo al grano lo que resulta interesante para su análisis y conocimiento de aquellos que aún no toman la violencia familiar como un problema grave, de dependencia, que afecta a las víctimas. Quizás allí está el éxito de esta serie, popular en la plataforma de Netflix. Si no la entiendes, es porque tienes un problema.
Paul Schrader, guionista de Taxi Driver, Toro Salvaje y La última tentación de Cristo, dirige El contador de cartas (The card counter), protagonizada por el actor, Óscar Isaac, luego de su películaEl reverendo (First Reformed).
William Tell, un exmilitar, tiene talento para los juegos de azar y está listo para participar en un torneo del ramo en Las Vegas. Pero en ese camino regresan recuerdos de su pasado militar, donde trabajó (si así le puede llamar) como torturador de prisioneros y se topa con un joven con alma de viejo vengador. Este chico quiere asesinar al exjefe de William, a quien responsabiliza por la muerte de su padre. William conoce este caso.
El contacto con este muchacho llega en un momento poco conveniente, porque se insinúa que el protagonista desea enderezar su vida y enterrar su pasado. Sin embargo la presencia de ese joven no hace más que revivir esos momentos desagradables de su vida militar.
Por eso es que no desea sumarse al deseo de venganza del muchacho, sino que busca llevarlo por la vía de la reconciliación. William intenta hacer bien las cosas. Pero la vida no se la pone fácil. No es tan sencillo decir: perdona y voltea la página. Más aún con toda esa carga encima.
Además que el protagonista no es precisamente un hombre con un alma noble sin odios. Todo lo contrario, arrastra cuentas pendientes y rencillas que lo hacen un hombre acartonado, poco espontáneo y de rutinas curiosas. Un hombre áspero que difícilmente encasillará en el molde del hombre ideal.
Una de las cosas fascinantes de la película es cuando recrean los juegos de póker y explican cómo funciona este juego en los casinos. Pero este recurso solo esconde el alma de un jugador que tiene muchas cuentas pendientes por honrar. Otro punto a favor de la película es cómo se narra visualmente el pasado militar de este personaje.
El contador de cartas ofrece una buena actuación de Óscar Isaac quien interpreta a un William bien peinado y arreglado, pero atormentado por dentro, fruto de un trabajo que no entiende más que ponerse creativo para con violencia sacar verdades.
La vida no es más que una historia de un hombre que busca la reconciliación, o quizás la intenta, pero que en el camino fracasa, porque solo aprendió a vivir de una forma: a los golpes.
Francis Ford Coppola goza de una honestidad brutal. El libro El Padrino de Mario Puzzo no le gustó. Según su libro “The Goodfather Notebook” recuerda que alguna vez leyó un aviso en The New York Times sobre este texto y pensó: “Estuve intrigado, porque Mario Puzo debía haber sido un intelectual italiano y el libro un tratado de poder y maquiavelismo…”.
Sin embargo, al leerlo, el libro le dejó otra impresión. “Mi primera reacción fue de sorpresa y consternación, no era lo que había imaginado. Fue más una obra hecha para ganar dinero”. Esta historia la contó varias veces en cuanta entrevista daba a medios en Estados Unidos.
Razón no le faltó. Mario Puzo, autor de El Padrino, confirmó, luego, en su libro, “Los documentos de El Padrino”, que ideó esta obra para pagar deudas de juegos y a familiares. “Tenía cuarenta y cinco años y estaba cansado de ser un artista. Además, debía veinte mil dólares a familiares, financieros, bancos, corredores de apuestas y usureros”.
Sus familiares lo presionaron para que escribieron textos más comerciales que le permitan resolver sus apuros económicos, entonces decidió sacar adelante El Padrino. “La verdad es que no deseaba escribir El Padrino. Era otra la novela que yo quería escribir”, confesó.
Terminaría de escribirla en 1969, después de dos años de su tercera obra. “Me avergüenza admitir que escribí El Padrino enteramente a base de indagaciones y datos. Nunca me he encontrado con un gánster digno de tal nombre. Conozco muy bien el mundo del juego y las apuestas, pero nada más”. Al leer el texto uno repara en que la prosa no es precisamente elaborada, sino más bien sencilla y directa que describe una buena historia.
EL PADRINO AL RESCATE
Paramount compraría los derechos del libro para adaptarlo al cine. El Padrino se lanzó en momentos en que el cine estaba en crisis de ideas. La época dorada en que resonaban con fuerza coloridos musicales y dramas épicos estaba en caída así que requerían con urgencia propuestas creativas.
No obstante, la compañía no tenía fe en esta historia. Robert Evans, productor de El Padrino, recordó que el estudio no quería financiar el filme. “Tenía el mejor libro del mundo y mi compañía lo rechazaba y no encontraba director para dirigirla”.
EL PROBLEMA DEL DIRECTOR
Francis Ford Coppola junto a Marlon Brandon.
Al final aceptaron, pero el problema vino después para escoger al director que estaría detrás de esta película. Fue rechazada por varios cineastas como Elia Kazan de Un tranvía llamado deseo y La ley del silencio. Hasta que dieron con un nombre que al estudio no gustó, pero terminaron por aceptarlo.
Encargaron la adaptación del texto al joven Francis Ford Coppola quien por esos años aparecía como un director emergente en Hollywood. Venía de ganar el Óscar por el guion de Patton y de recibir una nominación para el mismo premio por la comedia, You’re a Big Boy Now. Además, junto a su amigo George Lucas, sacaron adelante su productora llamada Zootrope, con la única intención de dirigir películas independientes o artísticas.
En ese contexto ofrecieron a Coppola el proyecto cinematográfico El Padrino. No quiso aceptarlo. Siendo directos Coppola consideraba que este libro no estaba al nivel de películas que quería dirigir a sus poco más de 30 años. “Intenté rechazar el proyecto, sentí que el libro era más salaz y comercial para mi propio gusto”.
Sin embargo, George Lucas fue clave para que Coppola aceptara este encargo. La productora fundada por ellos no funcionaba como se esperaba y empezaban a tener deudas. Lucas dijo: “Empecé a convencerlo de que pensara en nuestra supervivencia más que en cualquier otra cosa”. El director El Padrino consideró que su amigo Lucas tenía un punto válido. Aceptó esta aventura.
MARLON BRANDON TAMPOCO QUERÍA EL PAPEL
Marlon Brandon preparándose para interpretar a Vito Corleone.
Pero Francis Ford Coppola no era el único que rechazaba El Padrino, sino también Marlon Brando quien ya tenía un Óscar por su interpretación en La ley del silencio y gozaba de fama de personaje complicado en los rodajes. Solo Coppola lo quería en la película, porque el estudio rechazaba su presencia por su comportamiento.
Al final Brando hizo un casting que impactó. La transformación en Vito Corleone fue inmediata. Se puso pedazos de algodón en la boca para agrandar las mejillas y de inmediato sacó el espíritu del personaje. Quedó. Coppola feliz; Brandon no tanto. “Fue denigrante hacer una prueba de pantalla, pero necesitaba un papel por aquellas épocas. Ni yo estaba seguro de hacer el papel”, confesó en el documental “Listen to me, Marlon”, construido a base de audios grabados por el mismo actor.
NO QUERÍAN A AL PACINO
Con Al Pacino también hubo problemas y no porque el actor rechazaba el papel, sino que el estudio no lo quería. Lo consideraban poco conocido ya que solo interpretaba obras en Broadway. Para este rol sugirieron nombres como el de Robert Redford. Pero Coppola se encaprichó con Al Pacino. No obstante, para complacer a los ejecutivos tuvo que hacer pruebas con James Caan (hizo a Sony) y Robert De Niro (Michael Corleone joven en El Padrino 2) para el papel de Michael Corleone. Al final pesó la decisión del director y quedó Al Pacino.
Al Pacino confesó que se sentía inseguro durante el rodaje. Percibía que el resto de miembros de la producción no lo querían. Intuía un rechazo implícito. Lo mismo sentía Francis Ford Coppola, quien recuerda que, mientras estaba en el baño, escuchaba a personas que hablaban mal de su trabajo y la posibilidad de reemplazarlo, junto a Al Pacino, durante el rodaje. “Recuerdo que estaba en el baño y entraban algunos miembros del equipo del rodaje y dijeron: ‘Qué porquería, no sabe lo que hace’”.
Lucas recuerda que su amigo no pasaba por un buen momento. “Fui al estudio donde Francis había arrojado el teléfono y dado puñetes al set”.
Sin embargo, para los dos una escena cambió su suerte. Se trata de aquella en que Michael Corleone asesina al autor intelectual del ataque a balazos a su padre, Vito. Esa toma, que elevó la película, también cambió la vida de los dos. Gracias a esa grabación la filmación de El Padrino continuó un poco más tranquilo que al inicio.
El Padrino se estrenó en 1972 con buenas críticas y recepción del público. Fue una película que marcó el inicio de una nueva década de oro de directores que ensayaron nuevas ideas. Así aparecieron películas como Calles peligrosas, El exorcista, La conexión francesa, Star Wars, Tiburón, entre otras, que cambiaron la forma de hacer cine hasta nuestros días.
Hoy El Padrino, como un buen vino, ha envejecido mejor y se le considera como la mejor película de toda la historia del cine.
Hans Zimmer está a cargo de la banda sonora de Sin tiempo para morir (No time to die), la nueva película de James Bond, y la última protagonizada por Daniel Craig para la franquicia.
Es la primera vez que musicaliza una cinta de James Bond, en un año donde también compuso la música para la película Dune de Dennis Villeneuve.
La banda sonora de Sin tiempo para morir está disponible tanto en Spotify como también en YouTube.
Cabe mencionar que la cantante, Billie Eilish, está a cargo de la canción oficial de la película, tema tradicional que inicia toda las películas del agente inglés.
Culpable es el remake de la película danesa que se estrenó con éxito con el mismo nombre en el 2018. Para la versión norteamericana, el filme está protagonizado por el actor, Jake Gyllenhaal y dirigida por Antoine Fuqua, quien entre sus trabajos destaca El justiciero y Día de entrenamiento con Denzel Washington.
La cinta estrenada en Netflix (una de las populares al día de escribir este nota) ejecuta la misma historia de la versión europea. Un oficial de la central de emergencia 911 se topa con la oportunidad de ayudar a una mujer en problemas. Asume que necesita su ayuda y se obsesiona con ese objetivo, sin reparar que más adelante esta historia le tendrá una sorpresa.
La película, de hora y 40 minutos, entrega una historia ágil y bien interpretada por Gyllenhaal, saliendo de vez en cuando de la habitación en que se desarrolla la acción para mostrar imágenes de la emergencia.
No es fácil entretener a la audiencia con tomas que provienen de una sola fuente. En este tipo de películas resulta clave la interpretación del actor protagonista, que en el caso de Jake Gyllenhaal, aporta mucho al suspenso inicial y luego al desenlace con drama. El hecho que sea una película corta, aporta también, a que se digiera mejor la historia.
Obviamente hay diferencias técnicas entre una versión y otra, incluso en su propuesta visual, aunque la historia es la misma y las actuaciones igual de buenas. Pero si se trata de comparar Culpable es un buen remake de la versión danesa, nominada al Óscar de ese año a mejor película extranjera. Véanla que la van a pasar bien.
PARA CONOCER
Para conocer un poco más el trabajo de Jake Gyllenhaal puede ver en el mismo Netflix sus otros trabajos como Secreto en la montaña, De amor y otras adicciones, Okja, Everest. Mientras que en Prime Video está Spider-Man: Lejos de Casa, donde interpretó a Misterio, Wildlife, Donnie Darko y En la mira.
Sobre el director, Antoine Fuqua, tiene en Netflix su película El justiciero 2 y Día de entrenamiento en HBO Max.