Encanto, la nueva cinta animada de Disney, funciona como una película musical ya que muchas de las escenas son cantadas por los protagonistas de esta historia. Las canciones de Encanto están disponibles en Spotify y YouTube.
Las canciones está a cargo de cantantes conocidos como Carlos Vives y Sebastián Yatra. Mientras que la banda sonora por el incansable Lin-Manuel Miranda. El compositor este año estuvo detrás de las melodías de En el barrio, disponible en HBO Max. Además de la película Tick, Tick, Boom, basada en la vida de Jonathan Larson, creador de musicales como Rent. Esta película está en Netflix. Además de ello escribió las canciones de la cinta animada Vivo.
Lo interesante de las canciones de Encanto es que vienen en español e inglés para cualquiera de los gustos de los seguidores de esta cinta.
Hay mucho color y magia en Encanto, la nueva cinta animada de Disney, cuya historia se desarrolla en las montañas de Colombia. Aunque estos recursos narrativos no sean una novedad en este tipo de género.
Encanto cuenta la historia de la familia Madrigal quienes viven escondidos en las montañas de Colombia. Sus miembros poseen poderes mágicos increíbles quienes viven en una casa que tiene vida propia.
Pero el problema es cuando esta casa empieza a perder esa magia y uno de los integrantes de esta familia debe indagar las razones de la pérdida de esos poderes. No es que la casa solo quede opaca y sin vida, sino que podría morir.
Como toda cinta animada esta historia se narra con mucho color y magia, solo que no creo que sea casualidad que se ambiente en Colombia, tierra del realismo mágico, donde la no ficción no tiene problemas en aceptar la no ficción como en Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.
Además Encanto funciona como un musical. Hay varias escenas en que los personajes mezclan sus historias con canciones para animar esta película familiar.
La película ofrece una historia sencilla para comprender la importancia de la familia, cuyo mensaje queda relegado hacia al final para priorizar tanta magia, color y energía. No es precisamente una de las mejores películas del estudio Disney, pero fácilmente disfrutable con la familia.
La historia de la dulce y tierna princesa Diana llegó a manos de Pablo Larraín con la película Spencer. El director chileno no es precisamente un devoto de los relatos amables como el que entrega sobre Lady Di.
Larraín describe a Diana durante un fin de semana navideño organizado en la Casa de Windsor en su finca de Sandringham en Norfolk, Inglaterra.
Los problemas empiezan desde que inicia su viaje a ese palacio y cuando ingresa se observa una fragilidad en un personaje que se siente agobiado e incómodo en ese espacio.
No hay un momento de tranquilidad para la princesa Diana. La molestia se percibe a flor de piel y es constante. Es evidente que ahí se no siente feliz y Larraín reitera este sentimiento en cada escena. Así funciona el mundo de Larraín: áspero, duro, sus personajes no se desenvuelven en ambientes fáciles, de colores opacos, sino en aquellos que los hagan incomodar todo el tiempo.
Con ayuda de la banda sonora esta intranquilidad se lleva al máximo. Las melodías compuestas por Jonny Greenwood contribuyen a formar esta atmósfera de incomodidad.
Spencer solo tiene a Diana como un personaje solitario que apenas interactúa con el resto de la realeza. Intenta dialogar con la servidumbre, pero obtiene poca lealtad y comprensión.
La película viene cargada con muchas metáforas siendo la principal aquella de Ana Bolena donde se indica al espectador que ambos personajes caminan por la misma ruta que desencadenó en un final que hoy conocemos.
El trabajo de Kristen Stewart ayuda a entender las complicaciones de un personaje infeliz. Su mirada, sus gestos, su forma de caminar y su delgadez ofrecen una princesa Diana lejana a esas bonitas fotos de revista de moda.
Además de la música resulta un acierto de la película las filmaciones en exteriores. Las tomas panorámicas toman protagonismo cuando la princesa Diana es engullida por la belleza de la naturaleza. También resulta interesante el manejo de la cámara, principalmente, en los primeros minutos de la película.
Otro punto a favor de Spencer son los detalles descritos en los protocolos llevados a cabo por la realeza como, por ejemplo, pesarse antes de la cena de Navidad.
Pero Spencer es una película para lucir el trabajo de Kristen Stewart con el sello Larraín.
Los trailers pintaban a La casa Gucci (House of Gucci) como una buena película. Principalmente el primer adelanto que incluía la canción de Blondie, Heart of Glass. Pero solo maquillaban una cinta larga y por momentos sosa. Aunque no se equivocaron al mostrar una buena interpretación de Lady Gaga.
La casa Gucci es la segunda película de Ridley Scott, estrenada este año. La primera fue El último duelo. No es que haya rodado a la vez dos filmes. Sino que por efectos de la pandemia, uno no pudo ser estrenado en el 2020. El director de Gladiador, de 83 años de edad, no descansa. Para el 2022 o 2023 entregará su nueva cinta, Kitbag, sobre la vida de Napoleón Bonaparte que lo reunirá otra vez con Joaquín Phoenix, a quien dirigió en Gladiador.
La casa Gucci no es una película de época, sino más de los años 90 que se centra en el romance de Maurizio Gucci y Patrizia Reggiani en momentos en que la familia Gucci empieza a experimentar su decadencia.
El relato de la película se centra más en Patrizia que en otro miembro de la familia. Por eso es que Lady Gaga soporta casi todo el filme de Ridley Scott con su acento italiano y su peculiar forma de vestir y peinar.
Al inicio ofrece un personaje dulce y enamorado de Maurizio, pero luego retrata a una mujer ambiciosa, histérica y explosiva cuando llega a vivir como los Gucci. No se puede negar que su interpretación es buena y que probablemente le asegure su segunda nominación al Óscar en su carrera. La primera fue con Nace una estrella.
Alrededor de ella hay una pelea por la fortuna Gucci que se desarrolla con mucha candidez. Los personajes no parecen sacar los dientes para pelear por el dinero y poder que se les va. Al contrario parecen tranquilos y cómicos, como si se tratase de un detalle menor.
En varias entrevistas Scott explicó que La casa Gucci habla sobre las venganzas y luchas de poder, pero al ver la película más parece un biopic de Patrizia que del resto de la familia. No le quedó bien describir esas luchas por el poder en esta película.
Lady Gaga es la fuerza de La casa de Gucci, pero no es suficiente para mejorar una cinta que se hace larga y sosa.
Procesión, documental estrenado en Netflix, reúne a un grupo de sobrevivientes de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos en los Estados Unidos.
No es precisamente la película donde los protagonistas de estos abusos van narrando las atrocidades cometidas por los curas. Sino que se hace una reinterpretación de los hechos y los ayuda a enfrentarlos.
Este método tiene dos objetivos: uno que los personajes revivan esos momentos atroces para enfrentarlos y dejarlos atrás.
El efecto de este proceso es inmediato, porque cuando las víctimas de estos abusos conectan con esa recreación, de inmediato vuelven los recuerdos. Obviamente revivir esos desagradables momentos de sus vidas los lleva al miedo y llanto, pero en todos los casos expresan una superación de esos abusos.
En Procesión se conoce mejor a las víctimas que a los abusadores. Sabemos qué hacen y cómo han vivido con ese terrible problema. Se conoce a los agresores, pero solo al final sabemos qué pasó con ellos. Desafortunadamente, como ocurrió, en casi todos los casos, no se llega a una sanción penal, sino religiosa que implica el destierro en la iglesia y el seguimiento de una penitencia eterna.
Procesión va por la misma historia contada en múltiples películas, pero la ejecuta de una manera distinta. De tal manera logra que la audiencia se involucre más y se ponga en el zapato de las víctimas. La película está disponible en Netflix.
La serie coreana, Rumbo al infierno (Hellbound), creada por el director de Estación Zombie (Train to Busan), Yeon Sang-ho, plantea un escenario en que seres del más allá llegan a nuestro mundo para llevarse el alma de los pecadores.
Seúl, epicentro de esta historia, es testigo de la visita de seres extraordinarios que anuncian, primero, al pecador la fecha de su condena y luego vuelven a aparecer para llevarse su alma al infierno.
Pero la intención del creador de esta serie no es profundizar este fenómeno y evaluar algunas soluciones para detener a estos ángeles del infierno. En esta historia, por ejemplo, no conocemos cómo es que estos personajes llegan a nuestro mundo. Esto no es importante. Sino que Rumbo al infierno se creó para analizar la reacción de la sociedad ante un evento paranormal y extraordinario.
Por eso es que en los primeros dos episodios observamos que la población responde igual que a cualquier evento terrenal con sorpresa, pero mucha curiosidad. Sin mantener distancia, apoyados en sus celulares que los ayudan a captar tamaño acontecimiento.
A la par vemos como una iglesia aprovecha este episodio, para llevar agua para su molino y posicionarse en Seúl. En los capítulos posteriores notamos que esta iglesia toma protagonismo. Está más interesada en actuar con rigor y apego a las normas que explicar y consolar a sus feligreses.
Rumbo al infierno dura solo seis episodios, pero probablemente regrese con una nueva temporada. Ofrece un epílogo notable con una escena final contradictoria. Seguramente una segunda temporada dará una respuesta a esa secuencia. Va por Netflix.
A Will Smith le salen bien los papeles de papá. Lo demostró en En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness) y ahora en Rey Richard donde interpreta a Richard Williams, padre de las tenistas, Venus y Serena Williams.
En la película se observa un padre devoto de sus hijas, pero principalmente creyente en su talento. Desde pequeñas las prepara para convertirse no solo en las mejores tenistas del país, sino del mundo.
Se muestra exigente, pero agradable. No es el padre tirano que somete a sus hijas a sus caprichos o inflexible con sus órdenes. Sino que consigue que sus hijas crean también en ese sueño. En ese proceso se observa una buena química entre Smith y las actrices que interpretan a Serena y Venus Williams.
A diferencia de En busca de la felicidad hay menos drama. Pero resulta igual de inspiradora, porque ambas películas buscan subrayar la importancia de persistir y creer en uno para alcanzar el objetivo final.
Además que se presentan algunos matices del personaje de Smith ya que no siempre es agradable. Hay momentos en que se muestra cerrado y poco agradecido con otras personas quienes también ayudaron en esta cruzada.
Por este papel Will Smith podría obtener una nominación al Óscar, lo cual creo que ya la tiene asegurada. Pero tiene bastantes posibilidades de ganar el premio por esta interpretación. Smith copia al personaje, sus gestos, su forma de hablar, la manera de dirigirse a sus hijas y es difícil encontrar al actor en ese rol. Ofrece una buena interpretación.
Sobre la película, Rey Richard solo es un escenario para lucir a Smith con un elenco que lo ayuda a destacar mejor su personaje.
Rey Richard se estrenará en diciembre en los cines de Perú.
Las canciones de Tick Tick Boom ya están disponibles en Spotify y también en algunos canales de Youtube.
Las melodías son cantadas por los mismos actores como Andrew Garfield, quien protagoniza esta historia musical, y aparece como una de las apuestas a los Óscar 2022.
También hay canciones de Robin de Jesús, quien interpreta al mejor amigo del personaje de Garfield. Además de Vanessa Hudgens, conocida por sus papeles en High School Musical.
Aquí te dejamos las canciones de Tick Tick Boom en Spotify y también en YouTube. La película está disponible en Netflix.
Spotify
YouTube
Sinopsis
Basada en el musical autobiográfico de Jonathan Larson, sigue a un aspirante a compositor de obras teatrales que trabaja de camarero en Nueva York mientras escribe Superbia, que espera que sea el próximo gran musical americano y lo que finalmente le dé su gran oportunidad. Jon también se ve presionado por su novia, Susan, cansada de poner las aspiraciones profesionales de Jon por delante de su propia vida. Mientras tanto, su mejor amigo y compañero de piso, Michael, ha renunciado a sus aspiraciones por un trabajo en publicidad en Madison Avenue y está a punto de mudarse. A medida que se acerca el 30 cumpleaños de Jon, se siente abrumado por la ansiedad, preguntándose si su sueño merece la pena.
Andrew Garfield es el corazón de Tick, Tick, Boom, en el musical de Netflix y la primera película dirigida por Lin-Manuel Miranda (Hamilton, In the heights).
La película cuenta la historia de Jonathan Larson, creador entre otros musicales, de Rent, uno de los más populares y valorados por la crítica. A partir de Tick Tick Boom va contando su vida y el proceso de creación de su obra titulada Superbia.
Garfield interpreta a un joven y soñador Larson. Pero principalmente creativo y obsesionado con su arte. El personaje hace agradable su genialidad. No es precisamente una persona irritable, solitaria o sarcástica como suelen retratarse a estos genios. Sino todo lo contrario. Garfield ofrece un perfil más agradable que calza en las alegorías que suelen ofrecer los musicales.
Esta es la historia del insistente, del persistente o como decimos en Perú del terco, aquel que cree en su trabajo y no se deja vencer con facilidad. De la persona que se tiene fe y busca sacar y mostrar su talento con las pocas oportunidades ofrecidas por la vida.
Definitivamente Andrew Garfield es el corazón de la película. ¿Qué pasaría si lo sacamos del filme? ¿Qué quedaría? Lin-Manuel Miranda no hace más que aprovechar el talento del joven actor, darle la música apropiada y dejar que el intérprete haga su trabajo.
Es una lástima que el estreno de la película coincida con el próximo lanzamiento de la nueva película de Spiderman ya que el público está más interesado en conocer si participará o no en esta película. Perdiéndose la oportunidad de conocer un buen trabajo de Garfield. Va por Netflix.
En esta película toma a una muchacha, Eloise, con el talento para conectarse con seres del más allá y la lleva a Londres para estudiar diseño de modas. En esa ciudad se vincula con un alma soñadora como ella, Sandy, que en otra época, intentó forjarse un destino en la misma ciudad, pero al caer en manos equivocadas terminó siendo explotada.
Eloise aprecia la vida de Sandy. Le gusta su estilo y talento. Por tal razón lamenta el triste camino seguido para la protagonista de sus pesadillas. Por eso es que quiere hacer algo por ella.
Pero parece que Eloise recibe información equivocada desde el más allá, porque no recibe el final correcto. Su conexión paranormal no es tan buena como parecía. Pero para la protagonista es suficiente para rendir apoyo completo a Sandy.
Sin embargo esta confusión solo es un truco de la película para distraer al espectador de lo que se viene al final. Que escribiéndolo se nota una decisión absurda y fácil.
Por eso que la historia puede resultar confusa y hasta contradictoria porque si te pones a atar cabos salen más preguntas que respuestas. No es que El misterio del Soho sea compleja, sino que se entiende, pero al ponerla en frío, hay muchas cosas que quedan en el aire y otras innecesarias.
Lo mejor de la película es su planteamiento visual. La cinta se cuenta con mucho color, luz, buen diseño de la época de los 60. Con una interesante edición en que se superponen ambos personajes. La escena inicial del baile donde aparece Sandy y Eloise bailando con el mismo hombre, a la vez, es buena. Incluso la música. Es decir que visualmente la película no genera quejas.
La presentación de la almas que vagan pidiendo justicia quedan bien. Aquí vale la pena anotar que resulta gracioso ver a una de ellas alcanzar el teléfono a Eloise para que pida ayuda a la policía. Además de ser una decisión contradictoria: O esos muertos vivientes merecen un castigo (porque en toda la película te dijeron que eran los malos) o un poco de justicia.
La nueva propuesta de Edgar Wright no pasa de una película regular con un interesante estilo visual.